LOS PROFETAS DEL ODIO (PARTE II)

SI JAURETCHE DEFINIÓ COMO «PROFETAS DEL ODIO» A LOS ADMINISTRADORES DEL SENTIDO COMÚN EN EL SIGLO XX, HOY ESA TAREA TIENE REFUERZOS TÉCNICOS: LA «INTELLIGENTZIA» SIGUE EXISTIENDO, PERO YA NO TRABAJA SOLA.

POR ANTONIO MUÑIZ

Hay consultoras, laboratorios de comunicación, redes de cuentas coordinadas, medios con línea editorial cerrada y plataformas que premian lo que genera reacción rápida. La discusión pública se volvió más corta, más emocional y más difícil de verificar.

En este marco, el odio deja de ser solamente un discurso. Pasa a ser un producto. Se lo diseña, se lo prueba, se lo segmenta y se lo distribuye. No hace falta que el argumento sea sólido, alcanza con que sea contagioso. Un recorte de video, un título agresivo, un dato suelto sin contexto, una frase “memética”. La lógica es conocida. Lo que enoja circula. Lo que explica, se hunde.

Esto cambia una cosa central. La política deja de ser una disputa de ideas y proyectos para convertirse en un sistema de estímulos. Se busca activar indignación, miedo o desprecio. Se empuja a elegir bando, no a pensar. En ese terreno, el adversario pasa a ser un enemigo moral y la conversación se hace inviable.

EL CAOS COMO MÉTODO DE GOBIERNO

En los últimos años se consolidó una forma de conducción que no depende tanto de ordenar la realidad como de administrar su desorden. Cuando la información se vuelve un río de golpes, la ciudadanía se cansa, se anestesia o se entrega al “sálvese quien pueda”. Ese clima tiene consecuencias políticas concretas. Reduce la capacidad de organización, rompe la confianza social y facilita medidas impopulares.

En Argentina, ese esquema sirve para algo muy específico. Sostener ajustes fuertes sin que el costo se traduzca automáticamente en mayoría social en contra. La fragmentación ayuda. Si el problema es “el otro”, no es el modelo. Si la bronca se descarga hacia abajo o hacia el costado, arriba se gobierna con menos resistencia.

LA TECLA ÚNICA: «CORRUPCIÓN» COMO EXPLICACIÓN TOTAL

En nuestra historia reciente, el dispositivo del odio se volvió especialmente eficaz cuando se combinó con una idea que funciona como tecla única. La palabra “corrupción”. Se la usa como atajo para clausurar debates, para vaciar discusiones de fondo y para deslegitimar cualquier política que toque intereses.

El mecanismo suele repetirse. Se instala una acusación, se amplifica en medios, se multiplica en redes, se repite como latiguillo. No importa si el caso es complejo o si el proceso judicial no está cerrado. Lo que importa es el efecto social. El estigma. Una vez fijado, se aplica a todo lo que huela a política popular.

Ahí aparece el papel del lawfare como complemento del dispositivo cultural. No reemplaza a la competencia electoral, pero la condiciona. Convierte la sospecha en idioma cotidiano y, en paralelo, desarma la discusión sobre temas estructurales. Endeudamiento, fuga, concentración, cartelización, abusos de posición dominante. Todo eso queda en segundo plano cuando el debate público se organiza como una moralina permanente.

Durante años, Cristina Fernández de Kirchner fue el blanco principal de esa operación. No por capricho, sino porque concentró un sentido político. Estado activo, distribución, regulación, decisión. En muchos momentos, demonizar a CFK fue demonizar esa idea. El mensaje se simplifica. Si la figura es “corrupta”, entonces cualquier intervención estatal también lo es. Y si todo lo público es sospechoso, el ajuste aparece como “purga” y la privatización como “limpieza”.

MILEI Y LA NORMALIZACIÓN DEL DESPRECIO

El gobierno de Javier Milei no inventó el odio como herramienta, pero lo convirtió en estilo central. La confrontación permanente no es sólo una marca personal. Es una estrategia que ordena el relato oficial y organiza a la propia tropa.

El discurso establece divisiones rígidas. Productores contra parásitos, gente de bien contra enemigos, “casta” contra “ciudadanos”. En la práctica, esas categorías se usan para algo más concreto. Para convertir sectores sociales en objeto de burla pública y para justificar recortes como si fueran castigos merecidos.

Cuando el adversario es moral, el desacuerdo deja de ser legítimo. Protestar se vuelve una mala palabra. Reclamar pasa a ser extorsión. Defender derechos se presenta como privilegio. Ese giro tiene un efecto inmediato en la vida pública. La descalificación reemplaza al argumento. El ataque reemplaza a la discusión.

La crueldad, además, se volvió un elemento de comunicación. Se celebra el recorte como prueba de carácter. Se festeja el daño como gesto de autoridad. No es sólo una economía de ajuste. Es una pedagogía del castigo.

¿PARA QUÉ SIRVE EL ODIO?

Jauretche lo habría dicho sin vueltas. El odio sirve para disciplinar. Sirve para que la desigualdad parezca natural y la protesta parezca delito. Sirve para que el conflicto social se lea como falla moral del que sufre y no como resultado de una estructura económica.

Sirve también para romper la solidaridad. Y esa es, quizás, la función más importante. Una sociedad fragmentada discute peor y se defiende menos. En un país donde el salario pierde, donde suben tarifas, donde cae el consumo y se paraliza la producción, el gobierno necesita que la bronca no se convierta en organización. El odio canaliza esa bronca hacia objetivos equivocados.

¿COMO SE SALE DE ESTO?

El punto delicado es este. No alcanza con pedir “BAJAR UN CAMBIO”. No alcanza con sermonear sobre convivencia. El odio no se combate con modales. Se combate con política, en el sentido más clásico. Con agenda, con lenguaje y con organización.

Primero, hay que devolver la discusión al terreno material. La mesa, el laburo, el alquiler, la tarifa, el precio del alimento, el crédito, la deuda, la pyme que cierra, el hospital que no da abasto. Eso ordena prioridades y rompe el hechizo de la pelea abstracta.

Segundo, hay que recuperar un modo de hablar que no suene a manual ni a superioridad. Lenguaje llano, directo, sin vueltas. Si la vida está difícil, se dice. Si un sector concentra y abusa, se nombra. Si la deuda condiciona, se explica. No hace falta metáfora, hace falta precisión.

Tercero, hay que reconstruir un “NOSOTROS” concreto. No como consigna, sino como práctica. Sindicatos, clubes, cooperativas, centros barriales, pymes, universidades, cámaras productivas, organizaciones sociales. Todo lo que el odio busca aislar. El dispositivo funciona mejor cuando cada uno se siente solo y cree que el vecino es su enemigo.

Y una última clave, que Jauretche repetía a su modo. La bronca no se niega, se orienta. Si se descarga hacia abajo, sirve al poder. Si se dirige hacia arriba, organiza el conflicto real.

Los profetas del odio no describe un episodio, describe un dispositivo. Por eso vuelve. Vuelve cuando hay ajuste, vuelve cuando hay proscripción simbólica, vuelve cuando se necesita disciplinar a las mayorías. Hoy ese dispositivo suma tecnología, redes y segmentación, pero conserva el objetivo. Que el pueblo deje de verse como sujeto histórico y acepte el lugar de espectador culpable.

La salida no es moral. Es política. Volver a unir lo que el odio separa y volver a discutir lo que el poder quiere evitar. ¿Quién paga la crisis y quién se la lleva?

CLONES EN LA PATRIA GRANDE

HACIENDO CLIK EN LA FOTO PRESENCIAS EL PROGRAMA REALIZADO A TRAVES DE YouTube

El nuevo guión de la Derecha Radical en Nuestra Región: Javier Milei y Daniel Noboa no son fenómenos aislados sino el síntoma de una importación política servil. Milei crea una ICE a medida local y Noboa impone Aranceles Trumpistas del 30% a Colombia, ¿qué consecuencias tiene esta copia grotesca para la Integración Latinoamericana?

En esta primera taza de Café Mercosur, analizamos: Los clones en acción: La ICE Argentina y los Aranceles Ecuatorianos. ¿Simple coincidencia o manual compartido?

LA REACCIÓN BRASILEÑA: Las duras críticas de Lula da Silva a Trump y cómo posicionan a Brasil frente a este nuevo eje. Davos vs. Realidad: El divorcio absoluto entre el discurso fantástico de Milei en el Foro Económico Mundial y la crisis sin precedentes que vive el Pueblo Argentino. El patrón amenaza: Recordamos la invasión a Venezuela del 3 de Enero, cuando Trump amenazó directamente a Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello.

Un patrón de agresión que estos «Clones» parecen emular en sus formas. La resistencia en el norte: Las masivas manifestaciones en Minnesota contra la ICE son un espejo de lo que podría esperar a Argentina. La sociedad civil no se queda quieta.

Este no es solo un podcast sobre noticias. Es una conexión de puntos para entender la geopolítica de la imitación ridícula y sus riesgos para nuestra soberanía.

🔊 Café Mercosur: Una mirada Latinoamericanista, sin concesiones, a los hechos que marcan nuestra Región. Suscríbete para no perderte ningún episodio y únete al debate en los comentarios.

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¿POR QUÉ LA GENERACIÓN Z SE SIENTE ATRAÍDA POR MILEI? (PARTE XX)

ESCRIBE FABIÁN ARIEL GEMELOTTI

María está sentada en una roca en lo alto de lo que fuera hace 20 años el Monumento a la Bandera de Rosario. Observa desde ahí al proletariado de la ciudad cargar piedras en camiones. María tiene 22 años y nació en 2026 en un hogar empobrecido por las políticas económicas de un tal Milei. Ese tal Milei fue reelecto en 2027 y se suicidó en 2031 al ser descubierto teniendo sexo con un clon de su perro favorito.

María está pensativa en una mañana templada. Los camiones llenos de piedras empiezan a circular a una velocidad infinita por los laterales de avenidas que conducen a la ciudad rica.

Ahí en la ciudad rica vive un clon que ella ama. Ignacio nació con un problema cardíaco y murió a los 23 años y sus padres hicieron una réplica exacta en sentimientos y físico. Ahora ese Ignacio clon es vigoroso y feliz con 23 años y directivo de la empresa de camiones inteligentes que trasladan piedras para los barrios privados de Rosario.

María sueña con Ignacio todos los días. Se comunican por el visor de inteligencia artificial y se tocan las partes íntimas en la reproducción de imágenes de amor.

Es el año 2047 y está prohibido por Ley hacer el amor y tocarse entre humanos. Todo ocurrió en el 2036 cuando un tal Maxi Miller como Presidente de la Corporación Alfa prohibió el sexo entre humanos. Los niños se reproducen en laboratorios con semen extraído a voluntarios que reciben una paga de un millón de dólares y se fecundan en máquinas creadas con inteligencia artificial.

El padre de María está todo el día en una red social llamada Facebook riendo como un tonto con chistes que María no comprende. Y su abuelo mileniuns está internado en un laboratorio de cuidado y experimentación de ancianos.

María ha escuchado de labios de su abuelo loco que en otros tiempos la gente leía en hojas de papel y guardaban esas hojas en unos estantes llamados bibliotecas. María nunca vio una de esas hojas pero su amado Ignacio le ha comentado que hay un anciano de 90 años que vive en una cueva y tiene muchas de estas hojas.

-Mujer, desciende de esa roca que es de noche y las sirenas prohíben que haya humanos a estas horas.

La voz grave de un hombre arrugado la despierta de sus sueños.

Llega la noche en la ciudad de Rosario del año 2047 y los humanos se encierran en sus casas. Las patrullas de clones vigilan la ciudad vieja y humano que ven caminando es eliminado con una pistola de rayos.

Mientras tanto en los barrios privados los jóvenes intercambian imágenes con su mente y se relacionan con otros pares de otras partes.

Ignacio ve a María, la imagen de la joven aparece en su habitación. María está desnuda. Ignacio también. Los clones pueden tocar humanos pero dos humanos no pueden fornicar ni tocarse. Ignacio se acerca a María y la toca en su parte más íntima. Después Ignacio agarra su celular de transferencias y le transfiere dinero a la chica. Y María se desvanece en esa imagen de placer para Ignacio.

María es una prostituta virtual para satisfacer los deseos de clones de los barrios privados de Rosario.

LA DECADENCIA DEL DÓLAR ANTE LOS BRICS+

CAFÉ MERCOSUR CON JORGE RACHID EN LA COLUMNA DE POLÍTICA INTERNACIONAL. HOY: «TRUMP HUYE HACIA ADELANTE»

El Dr. Jorge Rachid analiza las Iniciativas Belicistas de Donald #Trump, la Amenaza a #Europa y el Declinio del Dólar a la luz de los problemas internos y de la Coyuntura Geoeconómica.

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UN PROYECTO EN CONTRA DE LA CLASE TRABAJADORA

A escasas semanas de su previsible votación en el Senado de la Nación en Sesiones Extraordinarias convocadas a ese efecto por el Poder Ejecutivo Nacional, del jactancioso y engañosamente Autodenominado Proyecto de Ley de Reforma y Modernización del Derecho del Trabajo en la Argentina, el FORO POR LA DEFENSA DEL DERECHO DEL TRABAJO Y DE LA JUSTICIA SOCIAL, conformado por centenares de organizaciones representativas del mundo del trabajo, considera oportuno expresar y reiterar que:

1º) Nada, ABSOLUTAMENTE NADA de los contenidos de este Proyecto de tratamiento legislativo es admisible y compatible con ninguno de los Tratados, Convenios Internacionales de la O.I.T, la Constitución Nacional Argentina, los Principios Generales y Específicos del Derecho Internacional y Nacional del Trabajo y de la Seguridad Social y su inserción en el conjunto de los Derechos Humanos. Nada tiene de “Moderno” su contenido; por el contrario, su aprobación nos retrotraerá al Siglo XIX.

2º) Que lo que se expresa a través de su normativa es la demolición, liquidación, extinción y cancelación de los contenidos más esenciales de ese conjunto intangible de normas y valores que son universales, irrenunciables, rectores de las relaciones individuales y colectivas del trabajo, lo que afectará de manera trágica a la totalidad de la clase trabajadora de Argentina. Ello, a un nivel jamás alcanzado por ningún otro proyecto y en ningún otro estadio de su desarrollo.

3º) Que a la indefensión individual de los trabajadores y trabajadoras en las relaciones sociales de trabajo se suma la reducción a límites extremos de la presencia y acción sindical y de representación colectiva, limitando el derecho de reunión y restringiendo de modo prácticamente prohibitivo el ejercicio del derecho de huelga. Ejemplo del verdadero objetivo de esta reforma es el golpe mortal a la negociación colectiva por actividad a través del fomento de la creación de sindicatos de empresa para que negocien a la baja en ese reducido ámbito.

4º) Es FALSO que las leyes laborales contribuyan a la creación de empleo o a su destrucción. En Argentina, con la ley vigente, se crearon millones de puestos de trabajo y, de igual modo, se perdieron. Lo que determina el crecimiento positivo de los indicadores sociales es la política económica, y la de este gobierno va en sentido contrario.

5º) Igualmente irreal es que exista una «Industria del Juicio Laboral”. Eso no solo es falso en términos cuantitativos, sino que, en todo caso, la litigiosidad existente deriva del alto nivel de ilegalidad del mundo del trabajo y de una verdadera “Industria del Incumplimiento Patronal”.

6º) La eliminación de los sistemas de indemnizaciones y sanciones frente a los incumplimientos de las obligaciones derivadas de las relaciones laborales no hará más que incrementar los niveles de precarización existentes, favoreciendo la Evasión Laboral, Previsional y la Informalidad.

7º) La implementación del Fondo de Asistencia Laboral disminuye los ingresos del Sistema Previsional (S.I.P.A.), mediante la reducción de 3 puntos porcentuales en las contribuciones patronales, desfinanciando de tal manera los ya escasos recursos de la Seguridad Social en detrimento de Trabajadoras y Trabajadores.

8º) Que, la progresiva eliminación de la Justicia Nacional del Trabajo encubre el propósito de impedir que los trabajadores puedan reclamar sus derechos en igualdad de condiciones. La asignación de competencias al Fuero Contencioso Administrativo elimina la garantía del Juez Natural y la existencia de una Justicia Especializada en el Trabajo. La obediencia debida que se impone y solo se les exige a los Jueces del Trabajo afecta su Independencia.

9º) Que, frente a todo ello, es impensable la discusión de algunos aspectos parciales, secundarios o sectoriales de este proyecto, por lo que no admite más que su RECHAZO TOTAL.

10º) Las discusiones que debieran abrirse, necesariamente, han de ser las que conciernen a un fortalecimiento del sistema protectorio del derecho laboral y una política estatal que elimine la clandestinización y privación de derechos y garantías constitucionales para un universo que ya está representando la mitad o más de la totalidad de la fuerza de trabajo activa en la República Argentina.

En razón de todo lo antedicho, este FORO rechaza íntegramente el proyecto de ley de reforma y modernización del derecho del trabajo, y llevará adelante acciones de resistencia a lo largo y lo ancho de todo el país, exigirá reuniones con gobernadores y legisladores nacionales para que asuman su responsabilidad institucional, denunciará en todas las instancias nacionales e internacionales la gravedad del presente proyecto, y defenderá a quienes viven de su trabajo, manteniéndose en estado de alerta permanente en defensa de la dignidad de quienes trabajan.

JUAN B. JUSTO Y LA EDUCACIÓN

JUAN B. JUSTO

POR GUSTAVO BATTISTONI

El Actual Gobierno desde su llegada al Poder ha puesto el acento en destruir la Educación Pública y el Sistema Científico Argentino. Las Universidades, el CONICET, la Educación Técnica, etc., sufren los embates de una administración presidida por un soez plagiario, que no tiene ningún reparo en copiar textos ajenos adjudicándoselos como propios. En este contexto, la figura de Juan Bautista Justo, eminente médico y reformista social, toma dimensiones formidables. Comprendió con lucidez que la salud de un país no solo reside en la curación de los cuerpos, sino, y quizás con mayor importancia, en la elevación cultural de sus habitantes.

Enrique Dickmann, uno de sus principales discípulos, expone su ideario cultural: “La educación cultural del proletariado ocupaba un lugar muy importante en las preocupaciones sociales de Justo. El desarrollo intelectual de la masa popular, la divulgación de verdades científicas, la difusión de emociones estéticas, la literatura, la poesía, la canción revolucionaria, la música, el himno, el concierto, la danza, el cuadro dramático, el coro, el cuadro pictórico y la caricatura política- la múltiple y compleja obra cultural del pueblo- fue desvelo constante del doctor Justo. A ello contribuía con su iniciativa y acción personal. No concebía un mundo mejor sin una sólida cultura del pueblo”.

Su concepción de la educación no era meramente académica, sino una filosofía de la praxis, y una consciente estrategia política para transformar la sociedad argentina. Había en él, como sugiere José Aricó, algo de gramsciano, en su concepción de las ideas como elementos de hegemonía cultural. Mario Bunge, en su  obra Filosofía para médicos, afirma que la epistemología de un galeno tiene un fundamento realista y sistémico. Juan B. Justo, partidario del realismo filosófico, sabía que las dolencias sociales exigían una política concreta, centrada en la producción material, en las luchas sociales y en la educación para “curar” el “cuerpo colectivo”. Era importante introducir en las mentes, ideas y valores, que les permitieran a todos, y a cada uno, ser el protagonista de su propia existencia. 

Ese profundo afán por mejorar la condición social de la clase trabajadora, se manifestó en su constante impulso por lo educativo desde el Parlamento Argentino. Proyectos de ley, siendo diputado de la nación, como la necesidad de fundar escuelas primarias en todos los lugares del país en donde hubiera 20 o más niños en edad escolar, del año 1913; o como senador nacional, en 1927, exigiendo que se destine el sobrante de la Caja de Conversión para la edificación de escuelas, muestran su denuedo por la elevación intelectual de los oprimidos.

Defensor de la Ley de Educación Común Nº 1420, como afirma en su libro más importante, Teoría y Práctica de la Historia: “Ninguna función más importante para la democracia obrera que la Educación común. Con su técnica cambiante, con su economía cada vez más vasta y compleja, con su difusión de la actividad política, no cabe en la sociedad moderna el desarrollo normal del más modesto individuo sin la instrucción que lo habilite para adaptarse a la evolución técnico-económica y para entenderse con otros hombres mediante la palabra escrita”.

Apoyó con ahínco la Reforma Universitaria; legándonos su folleto El conflicto Universitario en Córdoba, para comprender su mirada moderna, pero también crítica en muchos aspectos sobre la situación en los claustros. A pesar de haber sido un alumno y docente brillante, el conservadurismo académico fue muy injusto con su figura. El historiador santafesino Lautaro Bruera ha realizado aportes significativos para la comprensión de las luchas de Juan B. Justo, y de los estudiantes e intelectuales con sus contribuciones al acervo cultural.

Aunque  creía en el papel imprescindible del Estado en materia cultural y educativa, era partidario también del aporte de una Sociedad Civil Educada, y enriquecida con un sinnúmero de organizaciones. Impulsó a este respecto, la creación de Cooperativas como El Hogar Obrero, y la Sociedad Luz, a la que consideraba como una verdadera Universidad Popular.

El fundador del Partido Socialista Argentino defendió dentro y fuera de la clase obrera, la idea de que la Educación es la base de cualquier proyecto superador del capitalismo realmente existente. Dora Barrancos, en su libro Educación, cultura y trabajadores (1890-1930), afirma certeramente: “Difícilmente pueda objetarse la conclusión de que las propuestas educativas del socialismo se desarrollaron privilegiando los sectores del trabajo y, por lo mismo, transcurrieron en barrios y áreas eminentemente obreros. Los sujetos a quienes se destinó el esfuerzo educativo realizado por el frente político y gremial socialista-no caben dudas sobre la mutua compenetración que distinguió la relación entre los dos sectores-, se encontraron entre los diversos estratos del trabajo, alargándose a otros sectores populares”.

La figura de Juan B. Justo y su lucha por una Educación Emancipadora, adquiere una dimensión inusitada, en este incierto momento, donde un feroz ataque desde las esferas del poder pone en jaque a nuestra brillante tradición educativa.

¿POR QUÉ LA GENERACIÓN Z SE SIENTE ATRAÍDA POR MILEI? (PARTE XIX)

ESCRIBE FABIÁN ARIEL GEMELOTTI

Esta serie de escritos sobre generaciones salieron así de un tirón. Eso lo bueno de escribir este tipo de escritos; sale lo que tiene que salir en el momento adecuado. Pueden ser malos escritos o interesantes o no interesantes, pero son lo que debía salir.

En 2025 nacieron los Beta, la nueva generación que en 2045 tendrá 20 años. Los Z serán «Viejos» vinagres para esos tiempos y los x estarán muertos en su mayoría. Los mileniuns en asilos con demencia señil. Los Beta serán el futuro.

Los bloomers serán un lindo recuerdo. ¿Los Beta serán inteligentes? Eso nunca se pregunta porque nacieron entre la incertidumbre y el futuro nunca se sabe. Estamos en un presente rumbo a un futuro muy diferente al presente y al pasado que conocemos.

Milei será pasado en 2045 y Kristina y el Kirchnerismo un hermoso recuerdo que los Beta nunca vivieron. ¿Habrá triunfado el Libre Mercado? ¿Los libros en papel serán un objeto obsoleto?

Los Beta nacerán con inteligencia artificial incorporada a sus vidas y las redes sociales serán un recuerdo de algo «superado» y propio de los Z.

La Argentina seguramente será un país con tecnología avanzada para pocos y mucha esclavitud laboral y mucho desempleo. Los Z eligieron este camino y sus antecesores también.

Los viejos serán polvo y los jóvenes de ahora serán viejos.
¿Existirán los clones para el sector privilegiado con dinero suficiente para comprarlos?
Bienvenidos al futuro.

LOS PROFETAS DEL ODIO (PARTE I)

ARTURO MARTÍN JAURETCHE, LA «COLONIZACIÓN PEDAGÓGICA» Y UN HILO HISTÓRICO QUE LLEGA HASTA NUESTROS DÍAS.

POR ANTONIO MUÑIZ

Publicado en 1957, en pleno desarrollo de la Revolución Libertadora, el libro de Arturo Martín Jauretche no fue un ensayo académico, fue una respuesta política. Señaló CÓMO SE FABRICA EL DESPRECIO A LO POPULAR, QUIÉNES LO ADMINISTRAN Y PARA QUÉ SIRVE. Desde el ’55 hasta hoy, esa maquinaria cambia de estética, pero repite el mecanismo.

La Argentina de 1955 no fue solo un cambio de Gobierno, fue un intento de reordenar la sociedad por la fuerza. La Revolución Libertadora llegó con proscripción, censura y persecución, pero también con una tarea menos visible y más profunda, la de “Desperonizar” la vida pública. No bastaba con sacar a Perón; había que volver vergonzante todo lo que oliera a peronismo. En ese clima nace LOS PROFETAS DEL ODIO, publicado a mediados de 1957, como un libro de combate escrito desde el exilio y leído, adentro, como parte del circuito de la resistencia.

Jauretche no discute solamente políticas públicas. Su blanco principal es cultural, apunta contra una capa dirigente que se siente dueña de la interpretación “correcta” del país y que mira a las mayorías como un problema a corregir. A esa élite de opinión —la “intelligentzia”, como la bautiza— le reprocha algo clave,  no entender (o no querer entender) que el Peronismo no fue una patología social, sino una irrupción histórica de las clases populares en la escena nacional.

Ahí aparece el núcleo del libro: los “Profetas del Odio” no son solo polemistas de café o editorialistas con pluma filosa. Son operarios de un sentido común. Gente que, con palabras elegantes o con chicanas crueles, trabaja para degradar lo popular: si el pueblo es “Chusma”, si el país es “Invivible”, si la política popular es “Irracional”, entonces el gobierno de una minoría iluminada se vuelve “Necesidad”, y la represión puede presentarse como “Orden”.

Jauretche escribe en una época donde la violencia estaba a la vista: proscripciones, persecuciones, cárcel, clandestinidad. Pero su acierto fue señalar que el odio no funciona solo como grito: funciona como clima. Un aire que se respira, que educa, que acostumbra. Por eso, años después suma una “Yapa” decisiva —LA COLONIZACIÓN PEDAGÓGICA— para explicar cómo se instala una mirada colonizada sobre nosotros mismos, cómo aprendemos a despreciar lo propio, a desconfiar del vecino, a creer que lo nacional es siempre sospechoso.

DE AQUELLOS POLVOS, ESTOS LODOS

Desde 1955 para acá, la historia argentina está atravesada por ese péndulo. Cada vez que se buscó disciplinar a las mayorías, apareció el mismo recurso: construir un “otro” interno al que se le cuelga la culpa de todo. A veces fue “el Cabecita”, a veces “el Grasa”, a veces “el Sindicalista Mafioso”, a veces “el Populismo”, a veces “los Planeros”. Cambia el rótulo, se repite la operación: dividir, humillar, desmoralizar.

En el presente, la mecánica no desapareció: se modernizó. Y ahí es donde el libro vuelve a incomodar por actual. El odio ya no necesita esperar la tapa del diario del día siguiente: corre por redes, clips, cuentas coordinadas, tendencias, videos cortos que simplifican el mundo en una frase hiriente. La consigna no es convencer; es marcar, señalar, poner en ridículo. La política como debate se achica; la política como linchamiento simbólico crece.

El Gobierno de Javier Milei, con su estilo de confrontación permanente, trabaja sobre esa sensibilidad: la idea de que la Argentina está partida entre “los que producen” y “los que parasitan”; entre “gente de bien” y “casta”, pero también —en la práctica del discurso— entre ciudadanos respetables y sectores convertidos en objeto de burla pública. En ese registro, el adversario no es un competidor: es un enemigo moral. Y cuando el enemigo es moral, la conversación se vuelve imposible, porque todo se resuelve con descalificación.

Jauretche, que desconfiaba de los maquillajes, lo diría sin vueltas: el odio no es un exabrupto de época, es una política. Sirve para justificar ajustes, persecuciones, disciplinamientos. Sirve para que la desigualdad parezca merecida y la protesta parezca delito. Sirve para que la violencia —aunque no siempre sea física— se normalice como método. Y sirve, sobre todo, para una cosa: que el pueblo deje de verse a sí mismo como sujeto histórico y acepte el lugar de espectador culpable.

Por eso Los profetas del odio no envejece: porque no describe un episodio, describe un dispositivo. Y cuando el dispositivo vuelve —con otras palabras, con otras pantallas— el libro vuelve a funcionar como alarma.