LISANDRO DE LA TORRE (ROSARIO 1868 – BUENOS AIRES 1939)
QUE EL AÑO 2023 NOS ENCUENTRE EN EL CAMINO DEL PROGRESO Y LA JUSTICIA SOCIAL
QUE TRIUNFE UNA VERDADERA DEMOCRACIA QUE PUEDA DAR RESPUESTA A LOS DESIGNIOS DE LA PATRIA GRANDE, JUNTO A LOS PUEBLOS DE LATINOAMERICA Y DEL MUNDO, QUE LUCHAN POR TENER REPRESENTACION Y PODER POLITICO-ECONOMICO, PARA LLEVAR A CABO LAS TRANSFORMACIONES NECESARIAS Y TERMINAR CON LA ENTREGA DE LOS RECURSOS NATURALES AL PODER TRANSNACIONAL
SALUDAMOS A NUESTROS LECTORES EN ESTA CELEBRACION QUE SE ACERCA, Y DESDE «De puño y letra» LES DESEAMOS UN PROSPERO Y FELIZ AÑO PARA ESTE 2023…
GRAN CONCENTRACION POPULAR EN EL OBELISCO DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES, PARA RECIBIR A LA SELECCION NACIONAL DEL FUTBOL ARGENTINO QUE LOGRO EL CAMPEONATO MUNDIAL EN QATAR 2022VISTA DE LA AVENIDA 9 DE JULIO -MARTES 20 DE DICIEMBRE DE 2022-
En Junio de 1953, el Presidente Juan Domingo Perón creó por Decreto N° 10.627 los Astilleros y Fábricas Navales del Estado (A.F.N.E.), integrados por la Fábrica Naval de Explosivos Azul y el Astillero Río Santiago, el cual contaba con talleres de calderería, herrería, mecánica, cobrería, electricidad y galvanoplastia, así como carpintería de ribera y pinturería. La creación de Astillero Río Santiago estuvo dada en el contexto del Segundo Plan Quinquenal y del Proceso de Industrialización por Sustitución de Importaciones del Gobierno Peronista, teniendo como objetivo específico, en base a consideraciones geopolíticas, suplantar la necesidad de abastecimiento externo de buques y materiales para el funcionamiento de la Marina Mercante y de la Armada Argentina.
En Diciembre de 1953, Astillero Río Santiago inició la construcción de la nave insignia de la Armada Argentina, la Fragata «Libertad«, la cual fue botada en abril de 1956. Entre los años 1960 y 1961 el presidente Frondizi aprobó un plan de renovación y expansión de las flotas de buques de las empresas estatales, incluyendo la creación de la Empresa Líneas Marítimas Argentinas (E.L.M.A.) que, junto con Yacimientos Petrolíferos Fiscales, la Armada Argentina, Yacimientos Carboníferos Fiscales y la Empresa Flota Fluvial del Estado Argentino, se consolidaron como los principales clientes de Astillero Río Santiago. A lo largo de la década del 60, Astillero Río Santiago realizó significativas inversiones en equipamiento, infraestructura y capacitación de mano de obra, presentando resultados operativos positivos en base a la demanda de las empresas estatales –E.L.M.A. representaba el 25% de la flota mercante argentina, en tanto que la flota de Y.P.F. ascendía al 15% de la marina mercante nacional.
En la década del 70, Astillero Río Santiago –el cual ya era el astillero más grande de América Latina– experimentó un proceso de expansión y diversificación en su producción, llegando a producir motores para buques con licencia Sulzer y Fiat, material ferroviario –locotractoras, bogies y cruces de rieles– y turbinas para centrales termoeléctricas, así como componentes para la Central Nuclear Embalse. En ese periodo, la planta de personal alcanzó los 5.500 empleados, mientras que, por su actividad, llegó a haber 3.000 trabajadores afectados a la producción directa empleados por distintas empresas subcontratistas.
Asimismo, entre los años 1970 y 1990 Astillero Río Santiago incorporó tecnología de punta, particularmente en el área de buques militares con la construcción del destructor misilístico tipo 42 Santísima Trinidad, gemelo del destructor Hércules realizado en el Reino Unido, así como las corbetas multipropósito MEKO 140, bajo licencia del astillero alemán Blohm+Voss. Durante este período, el 75% de los contratos del Estado Nacional era asignado a Astillero Río Santiago –el 88% de las construcciones para la Armada Argentina, el 70% de las construcciones para ELMA y el 59% de las construcciones para YPF. Los buques construidos en Astillero Río Santiago entre 1970 y 1990 incluyeron:
un reefer de 3.048 toneladas para un armador privado (1970);
ocho cargueros de 10.700 toneladas para ELMA (1970-1974);
dos graneleros de 23.700 toneladas para ELMA (1976-1977);
dos petroleros de 60.000 toneladas para YPF (1978-1980);
cinco cargueros multipropósito de 14.930 toneladas para ELMA (1978-1980);
el destructor misílistico Santísima Trinidad (1981);
dos cargueros de ultramar de 13.800 toneladas para armadores privados (1981-1982);
dos petroleros de 58.624 toneladas para YPF (1982-1983), los últimos buques pedidos para la flota de YPF;
cuatro corbetas multipropósito tipo MEKO 140 (1985-1990);
dos portacontenedores de 24.500 toneladas para ELMA (1987-1988), los últimos buques destinados a ELMA.
Entre los años 1990 y 1993, con el objetivo de “Ordenar y Sanear la Empresa”, el Poder Ejecutivo redujo en un 60% la planta de trabajadores en Astillero Río Santiago. En 1991, la Ley N° 24.045 declaró a Astillero Río Santiago “sujeto a privatización”. En 1993 el gobierno debió desistir de privatizar Astillero Río Santiago ante la resistencia de sus trabajadores, y lo transfirió a la provincia de Buenos Aires mediante el Decreto 1787. En este traspaso, le sustrajeron al astillero la mitad de su predio, que pasó a formar parte de la nueva Zona Franca La Plata.
A lo largo de la década del 90, Astillero Río Santiago vio significativamente mermada su actividad, como consecuencia de la desregulación del transporte marítimo y la apertura para importación de buques nuevos y usados implementada por el gobierno. A pesar de estos obstáculos, en marzo de 1997 fue botado el petrolero de 35.740 toneladas Ona Tridente para el armador privado Trans Ona. En julio de 2001 se botó la quinta corbeta tipo MEKO 140, Robinson. Entre 2001 y 2008 se construyeron cinco graneleros de 27.000 toneladas para la empresa alemana Wilhelm Finance. En mayo de 2004, Astillero Río Santiago entregó la sexta y última corbeta MEKO 140 Gómez Roca a la Armada Argentina.
En Agosto de 2004, el presidente Néstor Kirchner promulgó el Decreto N° 1010, cuyo objetivo era revertir la desregulación del transporte marítimo instrumentada en los años 90, apuntando a recuperar el nivel de actividad de la industria naval nacional. En Septiembre de 2006 se lanzó el Primer Plan Quinquenal de Astillero Río Santiago y las bases para la industria naval nacional, en aras de utilizar a pleno la capacidad instalada, construyendo desde petroleros doble casco para PDVSA, así como plataformas petroleras offshore para Petrobras, hasta buques patrulleros para la Armada Argentina. En enero de 2008, Astillero Río Santiago inició la construcción, para PDVSA, del petrolero doble casco Eva Perón, con un porte bruto de 47.000 toneladas –el buque doble casco más grande construido en Argentina en los últimos treinta años. En junio de 2009, Argentina adquirió por tres millones de dólares la licencia del astillero alemán Fassmer para construir cinco buques patrulleros oceánicos OPV-80 en Astillero Río Santiago. Sin embargo, este proyecto se truncó. Al mismo tiempo, Chile y Colombia construyeron en sus astilleros estatales ocho de estos buques bajo licencia Fassmer. En octubre de 2012, Astillero Río Santiago inició la construcción para PDVSA del petrolero doble casco Juana Azurduy, con un porte bruto de 47.000 toneladas. En abril de 2014, Astillero Río Santiago firmó un contrato para la adquisición del Centro de Mecanizado PAMA, destinado a la fabricación en serie de aerogeneradores de alta potencia. En noviembre de 2015, la Armada Argentina encargó a Astillero Río Santiago la construcción de dos Lanchas de Instrucción de Cadetes de la Armada (LICA), las cuales fueron diseñadas por personal de Astillero Río Santiago en el año 2014. La primera de ellas, Ciudad de Ensenada, fue botada en octubre de 2021, y la segunda, Ciudad de Berisso, en marzo de 2022. En marzo de 2016 fue entregada una compuerta de toma de la represa binacional de Salto Grande. La estructura de 85 toneladas de acero fue fabricada íntegramente en los talleres de Mecánica del Astillero Río Santiago.
Lo descrito demuestra la capacidad instalada, la trayectoria y la idoneidad del personal de Astillero Río Santiago, así como su disponibilidad ante toda orden de construcción. Lamentablemente, a partir del año 2015 el Estado Nacional inició una serie de adquisiciones millonarias de buques en el exterior, sin tomar en cuenta la capacidad de construcción de los astilleros nacionales en general, ni de Astillero Río Santiago en particular. La compra de buques en el exterior incluyó:
el buque oceanográfico Víctor Angelescu de 53 metros de eslora, encargado en octubre de 2015 al astillero español Armon Vigo y por el cual se pagaron 27 millones de dólares –Chile construyó en el astillero estatal ASMAR su propio buque oceanográfico Cabo de Hornos, de 74 metros de eslora–;
cuatro lanchas patrulleras israelíes clase Shaldag encargadas en enero de 2017, por las cuales se pagaron 49 millones de dólares, cuando buques de similares características podrían haber sido construidos en Astillero Río Santiago por menos del 50% de ese valor;
cuatro buques patrulleros oceánicos –uno de ellos con siete años de antigüedad– encargados al Naval Group de Francia en junio de 2018 y por los que se pagaron 330 millones de dólares, incumpliendo con la Ley 27.437 de Compre Argentino y el artículo 15 de la Ley 27.418 de Industria Naval, ya que Astillero Río Santiago podía construir el Buque Oceánico Multipropósito (BOM-85) de diseño íntegramente local y a un costo 60% menor de lo pagado al astillero estatal francés;
el buque oceanográfico Mar Argentino de 36 metros de eslora, entregado en noviembre de 2020 por el astillero español Armon Vigo y por el cual se pagaron 7 millones de dólares.
En un contexto en el que necesitábamos desesperadamente divisas para sostener la importación de insumos industriales esenciales, el Estado Nacional destinó 413 millones de dólares para adquirir estas unidades en astilleros extranjeros, en lugar de implementar una estrategia nacional de construcción naval como política de Estado para la renovación y el mantenimiento de la Armada, la Prefectura Naval y el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, de manera tal de propiciar una demanda estable para la industria naval nacional con un direccionamiento estratégico que permitiera efectuar una planificación de mediano y largo plazo, dejando atrás la dependencia de tener que comprar buques a otros países.
Argentina cuenta con astilleros estatales –como el Astillero Río Santiago y el Complejo Industrial Naval Argentino– absolutamente capaces de construir estos buques a un costo significativamente menor. A esta posibilidad hay que sumar el ingreso fiscal que representa la construcción local de buques por la reactivación de la cadena navalpartista, el empleo de mano de obra altamente calificada y que la fabricación recurrente de unidades implica reducciones de costos y plazos en la sucesión de construcción de buques producto de la economía de escala, logrando una progresión en la curva de aprendizaje, incluyendo operación, mantenimiento y soporte logístico integral durante la vida útil de las unidades en nuestro país.
La apertura de la exploración y explotación hidrocarburífera offshore y el desarrollo del gas natural no convencional en Vaca Muerta se presentan como una oportunidad histórica única para la industria naval nacional. A principios de este siglo, Brasil se enfrentó a una oportunidad similar a partir de la exploración y desarrollo del yacimiento pre-sal en el Océano Atlántico. En ese contexto, en diciembre de 2003 el presidente Lula lanzó el Programa de Movilización de la Industria Nacional de Petróleo y Gas Natural (PROMINP) con el propósito de que la producción de petróleo y gas natural, tanto como el transporte marítimo, sirvieran como herramientas de crecimiento para la industria brasileña, creando empleos calificados y generando divisas para el país, en lugar de perderlas. En 2004 Transpetro –la subsidiaria logística de la petrolera estatal Petrobras– instrumentó el Programa de Modernización y Expansión de la Flota (PROMEF) con el objetivo de cubrir el 100% del tráfico de cabotaje y el 50% del internacional, exigiendo un 65% de integración local en la construcción de sus buques –cabe remarcar que la injerencia del gobierno brasileño fue clave en su implementación. En el año 2000, la industria naval brasileña contaba con 1.910 trabajadores, en tanto que para el año 2013 ya superaban los 82.000.
¿Qué rol asumirá ante esta situación el Estado Nacional? ¿Tomará la misma posición que el exministro de Hacienda Nicolás Dujovne, cuando vetó el Fondo de Desarrollo de la Industria Naval Nacional (FODINN), afirmando que la industria naval argentina “debería poder funcionar sin subsidios, como en el resto del mundo”? Astilleros estatales –o fuertemente subsidiados por el Estado– en todo el mundo aprovechan este tipo de coyunturas para expandirse y ser proveedores de buques de todo tipo, producto de una planificación a mediano y largo plazo, de la que Argentina carece desde hace más de 30 años.
ESPEREMOS QUE LA CLASE DIRIGENTE ARGENTINA TENGA UNA VISION CLARA RESPECTO DEL POTENCIAL GENERADOR DE PROGRESO TECNOLOGICO Y DESARROLLO INDUSTRIA QUE IMPLICA LA ACTIVIDAD DE LA CONSTRUCCION NAVAL EN NUESTRO PAIS, Y QUE SE APROVECHEN LOS RECURSOS HUMANOS Y NATURALES DE LOS QUE DISPONEMOS, PARA QUE PODAMOS VOLVER A CRECER.
FABIAN ARIEL GEMELOTTI JUNTO A SU PADRE, EN EL ESTADIO DE FUTBOL DE NEWELL’S OLD BOYS UBICADO EN EL PARQUE INDEPENDENCIA DE LA CIUDAD DE ROSARIO
En Octubre de este año fue publicado Las Librerías de Viejo de Rosario, un libro «raro» en la historiografía rosarina. Es el primer antecedente de libro sobre librerías de viejo de Rosario y a su vez el libro viene a aumentar la Bibliografía Rosarina con el soporte de lo oral y datos del autor salidos de su memoria.
De puño y letra: ¿Por qué el libro?
Fabián Ariel Gemelotti: Soy lector y comprador compulsivo de libros y en 2020 me dije«debo escribir sobre las librerías de viejo» y en una noche me salió de un tirón el primer capítulo. Y arme una plaqueta y la editorial Zombiamba me la publicó. La plaqueta tuvo repercusión y fui armando capítulos que fueron saliendo en plaquetas. Cuando tenía seis plaquetas hice una tirada conjunta de todos los capítulos reunidos y así salió la primera edición conjunta en seis plaquetas en Zombiamba. El libro en plaquetas circuló mucho por Rosario, pero cuando uno publica en plaquetas no llega al gran público y solamente un círculo reducido de lectores tiene acceso a los textos. Así que este año me dijo Esteban Langui que me publicaba esas plaquetas en libro. Y le dije «sí, el libro merece que circule en toda Rosario’. Y así salió en la Editorial Megafón la primera edición en formato libro.
DPL: El libro está dedicado a tu papá que falleció este año. ¿Tu padre fue una influencia grande en tu literatura?
FAG: Mi viejo era muy lector, un tipo apasionado por la literatura de aventuras y la historieta. Perder a mi padre fue un dolor muy grande, porque yo era muy apegado a él. Compartíamos muchas charlas sobre libros y cine. Todos los días pienso en él y siento que está a mi lado.
Mi viejo ha leído textos míos pero él era de los clásicos. A veces me daba vergüenza que lea mis textos eróticos y no se los daba. Una cosa que me hizo llorar es que revisando la biblioteca de mi padre al morir encontré en una caja todos mis libros ordenados y con su letra fechado cuando lo había leído y un pequeño comentario con correcciones. Mi padre era de una cultura única, de esos tipos que saben todo.
Me hizo reír porque de un libro mío casi pornográfico me tachó las malas palabras y puso palabras elaboradas cultas. Y el texto quedó de una hermosura que yo nunca hubiese logrado.
DPL:¿Cuáles son tus libros preferidos y qué género lees?
FAG: Estudié Historia y como todo historiador leo todo tipo de textos históricos. Tengo mi biblioteca especializada en historiografía. Lo mío es la historia antigua y eso se nota en mis textos porque ahí están poblados de referencias a la antigüedad clásica. Uno de mis libros de cabecera es Viaje al fin de la noche de Céline. Y otro El Quijote de Cervantes. Y Veinte mil leguas de viaje submarino de Verne. Son tres libros que tengo muchas ediciones diferentes en todos los idiomas. Amo la literatura de aventuras y el policial negro.
DPL: Tu primer libro fue un escándalo en Rosario y fuiste muy criticado por escribir «Pornografía Barata».
FAG: En Rosario la gente es muy conservadora y se asustan si uno habla explícitamente de sexo. Ningún escritor rosarino habla de coger en sus libros. Es como que la literatura rosarina está pensada para un sector conservador con una moral rígida. Y después tenés a los progresistas rosarinos que hablan de «LIBERTAD» y son más conservadores y puritanos que los conservadores, esa izquierda de Universidad que son los hijos de la Burguesía de la ciudad.
No me gusta mucho la literatura Argentina, soy un lector de clásicos y de la literatura norteamericana. Todo eso influye en mi forma de armar mis escritos. Si uno lee a Cervantes se da cuenta que tiene un lenguaje de la calle, era el Siglo XVII y a Cervantes no lo leía nadie porque decían que era vulgar. Cervantes muere en el anonimato con ediciones de poca tirada ignorado por la crítica literaria.
DPL: ¿Te gusta Borges?
FAG: Borges nunca escribió una novela y no me gustan los escritores que nunca escribieron una novela. Me gusta de Borges lo que significa como persona y su amor a los libros, pero como escritor no lo considero bueno.
DPL:De todos tus libros publicados si tendrías que ir a una isla desierta cuál llevarías?
FAG: Ninguno. Si tendría que ir a una isla desierta quisiera naufragar con seis mujeres, dos rubias, dos morochas y dos pelirrojas.
DPL: Estás escribiendo una novela según la solapa de tu libro y esa novela de qué trata?
FAG: Tengo dos novelas publicadas de ciencia ficción y esta novela sigue con los mismos personajes. En una ciudad futurista un tipo tiene tres mujeres y se enamora de una cuarta. Es una excusa la novela para hablar de sexo. El personaje vive en orgías permanentes en una ciudad donde todo es miseria y suciedad. Mis relatos y novelas y ensayos tienen mucho sexo y al que le moleste mi forma de escribir que no me lea.
DPL:Tu libro de librerías tiene pequeños relatos mezclados con lo riguroso del Ensayo y eso sorprende en la literatura moderna.
FAG: Mis libros no tienen un género definido. Puedo estar hablando de los Espartanos y ahí saltar a una orgía en Roma en el Siglo I. Soy un escritor de escritura rápida y sin metáforas. Si tengo que detenerme a pensar palabras no podría escribir textos con tantas imágenes. En mis libros de literatura hablo de mujeres, porque las mujeres son parte de mis libros y sin mujeres no podría vivir.
DPL: ¿Se vendieron muchos libros?
FAG: Es muy difícil vender cuando no tenés el apoyo del Estado y de los medios masivos de llegada a todas partes. Algo se vende, mis libros están en librerías. Mucho he regalado porque el rosarino es miserable y si uno le dice «SON DOS MIL PESOS» no te lo paga. Hay poca solidaridad del lector rosarino a los escritores que no tenemos acceso al gran Mercado Editorial. Pero eso no me interesa mucho, porque no escribo para ganar plata ni hacerme millonario. Los únicos escritores que hacen plata son los de auto ayuda y los de textos de difusión, eso lo que más vende y ahí está la cuestión.
DPL: Nombrame cinco autores que te gusten mucho.
FAG: Julio Verne; tengo devoción por sus libros. Emilio Salgari. Dante, Céline y Sarmiento.
Y tendría que incluir a Cervantes y unos cuantos más como el norteamericano Fante.
DPL: Veo que no te gustan los Autores Argentinos.
FAG: Ya te dije que no. La Literatura Argentina es muy rígida y conservadora. No hay grandes narradores. Rescato a Sarmiento nada más.
DPL:¿Qué te gusta de una mujer?
FAG: Ante todo que sea rubia y que le guste mucho coger. Si es mojigata no me interesa.
DPL: ¿Quién es Walter que aparece en tu libro?
FAG: Un gran amigo, muy culto. Lo consulto sobre ediciones y sabe de todo. Merecía estar en mi libro. Y a su vez es el personaje de una novela mía, ahí hace de malo y vendedor de merca.
DPL: ¿Y de la droga, qué pensas?
No uso nada, no consumo nada. He consumido de muy joven, pero hace años que no tomo nada. No consumo alcohol tampoco. Me cuido mucho, me gusta estar lúcido para escribir. Es un mito lo del escritor falopero que escribe por la merca. Para escribir hay que estar muy sano y conciente y laburar mucho. Escribir es un laburo, no un entretenimiento.
DPL: Para finalizar, nos gustaría que nos nombre algún escritor de la ciudad que te guste en su estilo o algún libro rosarino.
FAG: Hay muchos Ensayos interesantes de Rosarinos, pero nada más. No soy poeta, no podría opinar de poesía. No voy al teatro, no me gusta. Literatos rosarinos está Taborda y Guiamet, buenos novelistas. Pero te dije que acá todo es muy Conservador.Es una ciudad muy complicada para los que escribimos otro tipo de literatura fuera del canon Literario Rosarino.
Yo soy el único escritor rosarino que habla de sexo explícitamente. No es una virtud ni una genialidad. Simplemente no hay otros escritores que les interese o puedan escribir sobre sexo y con la rapidez de mi escritura.
Mis libros quizás sean una basura para el Establishment Argentino, pero los que me critican antes de criticar deberían leer a los clásicos y después recién opinar.
Nada había cambiado en la casa aquella mañana, cuando Valentín se dispuso a partir, llevando su envejecido cuaderno en el que reproduciría, como un diminuto relato, la intrascendente noticia de un pariente llegado del interior. Sofía, su esposa, se atareaba corrigiendo las pruebas de sus alumnos particulares, con las que añadía unos pesos a su pensión de jubilada. En la cocina, la vajilla usada en la cena de la víspera esperaba dentro del lavadero la acción de Lucía, la doméstica que venía por horas. Eran las nueve de la mañana.
—¡Andá, mi amor! —le dijo Sofía, y Valentín, como si hubiese estado aguardando esa orden, abandonó el departamento. Frente al ascensor, oprimió el botón. La cabina sólo traía a una vecina del piso veintiuno. La saludó apenas y ella murmuró algo a desgana.
Tras cruzar el vestíbulo de la planta baja, Valentín fue absorbido por la avenida Rivadavia, repleta de viandantes y de un río de vehículos que subía hacia el oeste. Tampoco nada había cambiado en esa columna vertebral de la ciudad: la misma multitud en movimiento, los mismos negocios y sus vitrinas bien dispuestas e iluminadas, los mismos ambulantes con sus baratijas exhibidas sobre el piso y los ojos alerta, tratando de detectar l presencia de algún inspector municipal, las mismas chicas distribuyendo volantes de alguna casa comercial o de alguna agencia de locación de vehículos.
Confundido con la gente, llegó al cruce con la avenida José María Moreno y se detuvo ante la luz roja. Y fue, en ese momento, cuando vio o creyó ver a alguien que, él supo de inmediato, no pertenecía a ese barrio que consideraba su pertenencia natural. El cuerpo extraño era un hombre de su edad aproximadamente, de talla similar a la suya, de cabello cano y largo, y de andar más desenvuelto. Pensó que se dirigiría a la izquierda, a soterrarse en el paradero del tren subterráneo con el flujo humano que se desbordaba por las escaleras; pero siguió de largo hacia el Parque Rivadavia; y, entonces, le pareció que el hombre lo había atisbado con una sonrisa fugaz, maliciosa y atrevida. Lo vio internarse en los pasadizos formados por los quioscos de libros de ocasión, mirando al desgaire uno que otro libro, y avanzar hacia el centro del Parque, seguido por un extraño airecillo que hizo flotar las tempranas hojas del otoño.
Valentín saludó a un librero y luego a otro. Era su diaria rutina, hacía ya una década, desde que su esposa decidió que él debía jubilarse. No encontró nada interesante y siguió caminando con sus despreocupados y cansinos pasos. Al otro extremo del arbolado Parque, salió a la avenida Rivadavia y tres cuadras más allá ingresó al café La Plata.
Nadie se había instalado a su mesa, lo cual era también normal. Pidió un café al mismo mozo que había encontrado allí cuando se apropió de ese sitio. Abrió su cuaderno y, bolígrafo en mano, buscó la manera de comenzar su relato. Dejó vagar la mirada por las mesas y los parroquianos, la mayor parte jubilados con los periódicos del día desplegados o conversando en parejas o en grupos. Quedó pasmado: en el lado opuesto, divisó al hombre a quien había singularizado entre la muchedumbre, sentado a una mesa y escribiendo en un cuaderno, como una imagen especular de sí. Lo hacía tranquilamente con una taza de café al lado. Valentín lo observó con cierta preocupación. Ese hombre no pertenecía al torrente humano que él conocía. Ahora estaba seguro de ello. Su inquietud fue en aumento. No pudo concentrarse y, por lo tanto, no logró escribir ni una línea.
Un poco antes de la hora a la que él se levantaba, cerca de las doce, el hombre cerró su cuaderno y se marchó.
Valentín llegó a su departamento, resoplando por la caminata. La mesa estaba ya puesta, como todos los días. Su esposa advirtió su semblante sombrío y quiso saber la causa. Pero él nada le dijo e inventó una excusa.
Al día siguiente, cuando Valentín llegó al cruce de las Avenidas Rivadavia y José María Moreno, el hombre surgió de nuevo de la multitud, con su rostro anguloso, como una sonriente aparición fantasmal, y la misma mirada burlesca dirigida hacia él, y le tomó la delantera. Hizo un recorrido semejante al del día anterior. Lo observó alejarse, como empujado por el viento del otoño, y lo perdió de vista, pero al ingresar al café La Plata lo encontró instalado ante la misma mesa, escribiendo en su cuaderno.
Valentín sospechó entonces que ese intruso no podía estar allí por una jugada del azar y barruntó un lábil anuncio de peligro. Pero, ¿quién era? ¿de dónde venía? ¿por qué había escogido la misma ruta y el mismo café donde él se había afincado y ejercía su señorío? Y lo más inquietante: ¿por qué lo fisgaba, de cuando en cuando, con esa sonrisa que se le antojaba sardónica? Ni su afilado rostro con sus cejas terminadas en punta, ni su oscura ropa le suministraban alguna pista. Por su edad se diría que era también un jubilado. Valentín abrió su cuaderno y contempló su mano inmóvil con el bolígrafo. ¡No! ¡No podía escribir! ¡Su tranquilidad había fugado, arrastrando a su imaginación! A las doce, el misterioso individuo se levantó y salió del café.
Sofía lo recibió con la dosis habitual de ternura que él necesitaba.
—¿Está todo bien? —le preguntó.
—¡No! ¡No todo está bien!
Y Valentín la puso al corriente de la presencia del insólito personaje.
—Pero, mi amor —le dijo Sofía—, si tanto te preocupa ese hombre, lo primero que deberías hacer es abordarlo. —Ni se me ocurrió hacerlo. Además, camina más rápido que yo.
—Entonces, hablá con los Ridler.
—Creo que sí. Tal vez ellos me sugieran alguna idea. El encuentro con los dos hermanos Ridler se celebró al día siguiente, que era sábado, a las diez de la mañana, en el café donde siempre se reunían. Ambos eran viejos amigos que, como él, habían pasado los setenta años, ostentaban una obesidad inconveniente pero inevitable y también eran jubilados. Ni uno ni otro había sido dotado de la vocación literaria que animaba la vida de Valentín, aunque sentían como un deber natural oír la lectura de sus opúsculos y oficiar, con la mayor gravedad, de sus únicos e indulgentes comentaristas.
Escucharon atentamente el relato de Valentín acodados a la mesa y enarcaron las cejas cuando él llegó a sus juicios alarmantes.
—¡Es inaudito! —exclamó el mayor de los Ridler.
—¡Debemos hacer algo! —dijo el otro.
—Pero ¿qué? —Valentín trasladaba su mirada anhelante de
uno a otro de sus amigos.
—¡Ah, ya sé! —concluyó el mayor de los Ridler, recuperando la iniciativa con la que solía imponerse en la conversación—. ¡Vamos a cazarlo!
—¿A cazarlo? —interrogó el otro Ridler.
—¡Claro! Somos tres. Lo seguiremos y lo atraparemos en el centro del Parque y allí lo interpelaremos—. Y buscó los ojos de Valentín en procura de su aquiescencia.
Éste suspiró aliviado y asintió, con lo cual la cacería quedó autorizada.
Antes de las ocho de la mañana del lunes siguiente, los Ridler y sus esposas llegaron al departamento de Valentín donde Sofía los esperaba con el café listo. Los visitantes vestían ropas deportivas y zapatillas, apropiadas para la cacería. Sofía le impuso a Valentín una campera larga y zapatillas, que no diferían mucho de las usadas por los Ridler, para no despertar sospechas, según dijo ella.
Hasta donde pudo recordar, Valentín trató de ser lo más objetivo posible en la descripción del intruso, y todos, particularmente las mujeres, aportaron sus copiosas ideas para la ejecución del operativo. Cada uno debía estar a unos treinta metros del otro, de manera de no perderse de vista y de cubrir todo el espacio de la avenida Rivadavia, de los cruces, de las calles transversales y del gran Parque. Valentín iría por delante, como un señuelo.
Al llegar a la esquina donde el intruso había aparecido, no lo vieron. Se miraron extrañados y prosiguieron hacia el Parque. En el área de los vendedores de libros de viejo tampoco distinguieron a su presa. Intrigados, otearon el Parque y avanzaron hacia el centro de éste. Algunos jubilados, en parejas o solos, habían tomado ya posesión de las bancas, unos cuantos hombres y mujeres de diferentes edades, vestidos con trajes deportivos, caminaban a paso vivo por los pasajes, y no pocos se dejaban tironear por sus perros. La efigie ecuestre de Bolívar mantenía su vista de bronce fija en los edificios del frente.
Y, de pronto, los cazadores se encontraron en el otro extremo del Parque. Una sombra de desconfianza nubló el rostro de las mujeres al observar a Valentín, como pidiéndole explicaciones. Más avezado, el mayor de los Ridler propuso continuar, separándose en dos grupos: uno debía ir por la calle Rosario y el otro por la avenida Rivadavia; se encontrarían en la puerta del café La Plata. Valentín asintió y reanudaron la marcha.
Unos diez minutos después, los seis arribaron al punto de encuentro. Ninguno había visto al intruso. Sólo les quedaba buscarlo al interior del café. La irrupción por las puertas fue simultánea y permanecieron tras ellas, llevando la vista de mesa a mesa. Cuando la inspección concluyó, el desencanto y la cólera afloraron a sus semblantes. El hombre no estaba allí.
Ayudaron al mozo a juntar dos mesas y se ubicaron ante ellas. —Tal vez el sujeto tuvo un contratiempo —aventuró la mujer del mayor de los Ridler.
—Podría ser eso —dijo la mujer del otro hermano—. A un jubilado, cualquier cosa puede pasarle.
—Como quiera que sea, proseguiremos mañana —declaró Valentín.
El mozo, de pie junto a ellos, esperaba sus pedidos. —¡Café! —dijeron todos.
—¡Espere! —ordenó de repente Valentín—¿Podría decirnos si el señor que se sentaba a la mesa del rincón ha venido hoy? —Y señaló ese sitio.
—¡Vienen tantos! —respondió el mozo.
—Estuvo anteayer y ayer. Escribía en un cuaderno y permaneció unas tres horas, como yo —añadió Valentín. —¡Ah, sí! Ahora lo recuerdo. ¡No! Hoy no ha venido. Pero el viernes olvidó su cuaderno. Lo recogió mi compañero y lo entregó al cajero.
Un destello de inspiración asomó en la mirada del mayor de los Ridler.
—¿Es un cuaderno de notas, supongo? —dijo—. No es un documento personal.
—No creo que lo sea.
—¿Podríamos verlo, entonces? Nos habíamos citado con él para hablar sobre ese cuaderno, precisamente.
—No veo ningún inconveniente.
El mozo se acercó al puesto del cajero y retornó con el cuaderno.
—¡Aquí lo tienen! —y colocó el cuaderno sobre una mesa.
Valentín lo tomó de inmediato. Los demás se colocaron tras él, expectantes. Valentín abrió el cuaderno: la primera página estaba en blanco y las siguientes también. Los ceños de todos se fruncieron.
—¡Seguí pasando! —urgió el mayor de los Ridler.
Valentín llegó a la última página. En ella sólo se veía unas cuantas líneas escritas con un trazo ya muy desvaído, como si estuviera desapareciendo
—¡Leélas! —dijeron las tres mujeres a la vez.
Valentín leyó el párrafo con cierta dificultad en voz alta: “¡Qué ironía! Ustedes se han propuesto cazarme, a mí precisamente, y encima juzgarme, como un nuevo Tribunal de la Inquisición, sin duda, porque disfrutan aún de excelente salud. Yo vine sólo por uno de ustedes, pero constato que se me ofrecen ahora seis, lo que no deja de turbar el propósito que me trajo por aquí. Volveré en otro momento, y, entonces, el que elija no podrá rehuir mi invitación a seguirme.”
JUSTICIA PARA JUAN ALBERTO DELGADO, RUBEN PEREYRA, RICARDO VILLALBA, WALTER CAMPOS, YANINA GARCIA, GRACIELA ACOSTA, CLAUDIO «POCHO» LEPRATTI, GRACIELA MACHADO Y MARCELO PACCINI -FOTOGRAFIA: AGENCIA PACO URONDO
REPRODUCIMOS EL DISCURSO DE LA EX CONCEJAL CELESTE LEPRATTI EN EL ACTO REALIZADO FRENTE AL PALACIO DE JUSTICIA DE LOS TRIBUNALES PROVINCIALES REITERANDO EL PEDIDO DE JUSTICIA PARA TODOS LOS RESPONSABLES POLITICOS DE LOS ASESINATOS OCURRIDOS EN EL MES DE DICIEMBRE DE 2001
El 7 de diciembre pasado hubo un Golpe de Estado en el Perú, instrumentado y ejecutado en el Congreso de la República. Su objeto: erradicar de la Presidencia de la República a Pedro Castillo Terrones, elegido para este cargo en las elecciones de 2021.
Un golpe de Estado es una acción o un conjunto de acciones ilegales con la finalidad de retirar del ejercicio del Poder Ejecutivo, del Poder Legislativo o de otras instituciones autónomas del Estado a las personas legalmente elegidas como titulares de esos cargos y sustituirlas por otras.
Aunque Pedro Castillo Terrones había leído ese día, ante un canal de TV, una declaración por la cual anunciaba que cerraría el Congreso de la República y declararía en reorganización el Ministerio Público, el Poder Judicial, el Tribunal Constitucional y la Junta Nacional de Justicia, no ejecutó ninguno de estos hechos.
Sin embargo, la Mesa Directiva del Congreso, al parecer ya avisada, citó a una sesión del Pleno de este para las 13:30 del mismo día con la finalidad de votar por la vacancia de la Presidencia de la República, fundamentándola en esa declaración a la que consideró incapacidad moral (numeral 2 del artículo 113º de la Constitución).
Esta citación era de plano ilegal porque, según el Reglamento del Congreso (art. 89-A), el pedido de vacancia con los fundamentos de hecho y de derecho debe formularse como moción de orden del día, firmada por no menos de 20 congresistas, debe ser admitida a consideración por el Pleno por no menos del 40% de los congresistas hábiles, se debe fijar la fecha y la hora del debate y la votación con citación al Presidente de la República; si se quiere cambiar esta fecha, se requiere el voto de las cuatro quintas partes del total de congresistas, o sea, 104.
Ese día, ninguno de estos requisitos habían sido cumplidos.
Es cierto que el Pleno estaba citado para las 3 de la tarde para considerar un pedido de vacancia aprobado el 1 de diciembre, pero este pedido señalaba otras causas de supuesta incapacidad moral. Y no era posible legalmente utilizar esta sesión para considerar la declaración de Pedro Castillo de ese día. Debía haberse seguido otro trámite, ateniéndose al debido proceso.
Instalado el Pleno, la Mesa Directiva procedió de inmediato a hacer votar su ilegal moción que obtuvo 101 votos; 6 congresistas votaron en contra, 10 se abstuvieron y 12 no votaron. Eran las 14 horas.
Unos minutos después, la Fiscal de la Nación hizo capturar a Pedro Castillo y un juez admitió esta detención, lo que era ilegal, puesto que el Presidente de la República sólo puede ser sometido a proceso judicial por las causas indicadas en el artículo 117º de la Constitución y en ese momento Castillo seguía siendo Presidente.
Todo parecía estar coordinado entre los congresistas propulsores de la vacancia, la Fiscalía de la Nación y los jueces que intervenían, estos ya convertidos en factores políticos.
En resumen este Golpe de Estado tuvo éxito, puesto que sus ejecutores expulsaron de la Presidencia de la República al ciudadano elegido para ejercerla y, por añadidura, lo encarcelaron.
Se puede entender que los grupos de congresistas de derecha y de centro derecha pugnasen por erradicar a Castillo como sea de la Presidencia. Para eso están allí, en consonancia con su molicie, su oposición a toda mejora de la condición de las grandes mayorías sociales y su lealtad a quienes les financiaron sus millonarias campañas electorales.
PERO, ¿QUE DECIR DE LOS CONGRESISTAS QUE SE RECLAMAN DE IZQUIERDA?
Ninguno de ellos objetó la irregular citación del Pleno por su objeto y su forma, y se debe suponer que sabían que se estaba infringiendo el Reglamento del Congreso que posiblemente utilizan todos los días. Dejaron que la Mesa Directiva siguiera adelante con el golpe de Estado y lo aprobaron al quedarse en la sesion, aunque algunos votaran en contra, otros se abstuvieran y otros no votaran. Los más resentidos y racistas, votaron por la vacancia. Tenían que liquidar a ese maestrito campesino que había osado pensar diferente y, presumiblemente para ellos, se había dejado manipular por otros para hacer lo que hizo, y no querían ser salpicados.
En 2021, el novísimo partido de los profesionales de provincia Perú Libre había logrado la elección de 37 representantes, y era una esperanza para el pueblo. Poco después comenzaron las deserciones. Ahora están repartidos en seis grupos: Perú Libre, Bloque Magisterial, Perú Bicentenario, Perú Democrático, Podemos y No Alineados. 12 de ellos votaron con la derecha, por la vacancia, 6 votaron en contra, 8 se abstuvieron y 9 no votaron.
Juntos por el Perú, el grupo que postuló a Verónica Mendoza, en 2021, había logrado la elección de 5 representantes que ahora constituyen el grupo Cambio Democrático. De ellos, 3 votaron por la vacancia, 1 se abstuvo y otro no votó.
O sea que la izquierda aportó 15 votos para convalidar el golpe de Estado contra el Presidente de la República, decisión que tuvo que llegar desde sus comandos centrales, y la derecha necesitaba ese apoyo para legitimar su golpe. Ninguno de estos grupos “de izquierda” ha explicado a sus electores por qué votaron así.
Con este comportamiento esta izquierda se desmorona. La gente en las calles, salida de los barrios y campos del Perú profundo, que protesta contra el defenestramiento de Pedro Castillo Terrones, uno como ellos, los ve como renegados.
No es la primera vez que estas aberraciones ocurren en el Perú. Entre las más ominosas, la primera acaeció cuando una parte de los indios se puso al servicio de Francisco Pizarro y sus conquistadores como auxiliares, convirtiéndose en un factor decisivo para el asesinato de Atahualpa en la plaza de Cajamarca y para la conquista. Otra fue la enconada campaña de un grupo de caciques contra Túpac Amaru al que contribuyeron a derrotar, obedeciendo a las autoridades hispanas. Cuando mataban a Túpac Amaru, Micaela Bastidas y otros dirigentes de esa insurrección en la plaza del Cusco esos caciques estaban junto a los españoles contemplando recocijados la fiesta de sangre. La sociedad peruana no se ha purgado aún de estas macro y micro infecciones.
EL ANALISIS SOCIOLOGICO DE LAS CAUSAS DE ESTA NUEVA DEBACLE DE LA LLAMADA IZQUIERDA Y DE LA MAGNITUD DE LA FRUSTRACION QUE HAN PRODUCIDO EN LAS MAYORIAS SOCIALES ESTA POR HACERSE.
De chico era muy travieso, muy inquieto y curioso. Vivíamos en Barrio Azcuénaga a cinco cuadras del Club Libertad. Ese fue mi barrio de la infancia, un barrio que amo.
Corría el año 1980 y con Golato, el Pichi y Daniel nos subíamos a los árboles a jugar a las piedras. Piedras van piedras vienen y la guerra era total. Como en esa magnífica novela «La guerra de los Botones», éramos indisciplinados y muy peleadores. Nos gustaba provocar.
Había una casa en una cortada donde se comentaba que vivía una bruja. Era un mito barrial y el relato oral de esa bruja corría de voz en voz y los chicos sentíamos curiosidad. Una tarde corre la voz que la bruja murió. Era una vieja solitaria que vivía en una casa negra y sucia. Un caserón que parecía salido de un relato de Poe. Pero esa tarde se corre la voz de su muerte. Los vecinos se acercan a la propiedad y ven a la morguera retirando el cadáver. Una sábana blanca tapaba el cuerpo muerto ahí en la camilla. Se llevan a la muerta. Y los vecinos se miran entre sí y vuelven a sus casas.
Nosotros empezamos a jugar a la pelota en la puerta de la casa de la bruja muerta. Y Daniel nos dice: «entremos a ver, puede haber plata y joyas». La vieja no tenía familia conocida, era sola. El razonamiento de Daniel era bueno, podía haber dinero escondido y oro. Así que Daniel, Pichi, Golato y yo entramos al jardín y queremos abrir la puerta. Esta estaba cerrada. Las ventanas no pudimos forzarlas tampoco. Así que nos trepamos a un palo de la luz pegado a la casa (arriesgando nuestras vidas de quedar pegados) y así subimos a la terraza. Vemos la claraboya y con un ladrillo rompemos los vidrios y nos metemos por el agujero y así descendemos a la propiedad. La obscuridad era total. Palpando tocamos el botón de la luz y lo prendemos. Y empezamos a revisar cajones y todo lo que sea revisable. Nada. Pero Daniel, un chico muy inteligente, empieza a palpar y empujar una pared. Esta se abre y una habitación amplia aparece.
Ingresamos y vemos un altar. En el altar estaba un Cristo crucificado manchado de sangre y a los pies un gato muerto. Pero al costado del altar había pulseras de oro y cuatro monedas también de oro. Daniel agarra los collares y las monedas y se los guarda en los bolsillos y se decide que él las tenga hasta poder vender todo.
Ahí comienza los sucesos que tanta desgracia trajeron.
A los cinco días me llama Daniel por teléfono a la noche. Mi madre asustada me dice que es urgente. Atiendo y Daniel me dice: «tengo miedo Fabián, estaba durmiendo y me tocaron los pies y al prender la luz no había nadie». Cuelgo y no le doy importancia al asunto. Estaba durmiendo y siento voces en la habitación. Prendo la luz y no veo a nadie. A la mañana en la escuela Daniel me aborda en el recreo largo y me dice que lo acompañe al baño que quiere mostrarme algo. En el baño se sube el delantal y la remera y veo tres marcas en su piel. Eran rojas. Así pasan los días y en cada recreo Daniel me muestra su cuerpo, que empieza a llenarse de marcas rojas. Pichi, Golato y yo no teníamos marcas, pero Daniel su cuerpo ya estaba marcado de los pies a la cabeza. Los padres lo llevan a médicos, nadie puede curarlo. Nadie entiende lo que le pasa.
En el barrio había una vieja curandera, doña Rosa, una mujer que tiraba las cartas. Con los chicos vamos de la mujer y primero no quiere atendernos, pero le suplicamos y Daniel se levanta la remera y doña Rosa al ver su cuerpo nos hace pasar. Y la mujer empieza a temblar y nos mira y nos dice: «las cuatro monedas de oro, son las marcas de San Juan». No entendemos nada, y la mujer nos hace sentar y nos narra una historia: «chicos escuchen bien, la tradición bíblica dice que Judas traicionó a Jesús por monedas de plata, pero no es así chicos. Jesus es traicionado por Juan no por Judas, por cuatro monedas de oro.Estas monedas fueron enterrados con Juan a su muerte. Una orden satánica las recupera en 1667 y nombra guardianes de las monedas. Estas monedas serán el detonante del Apocalipsis. Satán adquiere fuerza al tenerlas. La bruja que murió el otro día era la última guardiana de las monedas de Juan».
Nos miramos entre nosotros y nos asustamos y le decimos qué podemos hacer para librar a Daniel de las marcas. Aparte sentíamos miedo por nosotros también, aunque nunca tocamos las monedas. La mujer nos mira a los ojos y nos dice: «lo único que pueden hacer es volver a esa casa y dejar las monedas donde estaban y prender fuego a la propiedad».
Nosotros volvimos a la propiedad y dejamos las monedas en la habitación oculta y tiramos gasolina y prendimos fuego. Fue un incendio que todo el barrio comentó.
Hace años que no veía a Daniel. Lo vi ayer a la tarde. Estaba tan bello como siempre y su rostro luminoso. Lo vi bajar de un auto muy caro y ropa blanca y joyas. Lo miré bien, porque no podía entender su prosperidad económica. Era un chico pobre y sin futuro. El me mira y me reconoce y levanta el brazo y me saluda y colgada en su mano veo el llavero del auto con cuatro monedas doradas que cuelgan y se agitan. Y Daniel me grita fuerte: «es el día, el Apocalipsis de Juan ha llegado».
ALAIN SUPIOT ES DOCTOR EN DERECHO Y LICENCIADO EN SOCIOLOGIA, PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE NANTES, DOCTOR HONORIS CAUSA POR LA DE LOVAINA (AÑO 2003), DOCTOR HONORIS CAUSA POR LA UNIVERSITE CATHOLIQUE DE LOUVAIN, BELGICA.
POR EDUARDO ALFONSO DEPETRIS
El Estado de Derecho está en crisis o, más bien, ha sido relegado por otros sistemas legales que han logrado que en el campo jurídico internacional ocupen el centro unas relaciones comerciales que hacen abstracción de los factores humanos.La perspectiva actual ha sustituido el espíritu de la Justicia Social como piedra angular de las relaciones económicas por el beneficio a corto plazo.
El autor recorre los orígenes históricos de esta tendencia para centrarse en las propuestas de Alain Supiot, quien nos recuerda que, desde el punto de vista legal, ya existen mecanismos a los que apelar y que parecen haber caído en el olvido como parte de la campaña ideológica del dogmatismo neoliberal.Su propuesta es recuperar el espíritu que recorre la Declaración de Filadelfia que considera la economía y las finanzas como medios al servicio de la humanidad.
La crisis financiera que se desencadenó en el verano de 2008 está relacionada con un sistema económico que tiene como motor el beneficio a corto plazo.En este aspecto, de lo que se está hablando, en definitiva, es de los fines últimos que guían la actividad económica, es decir, de un sistema de valores.
El derecho, en cuanto cristalizador de valores, ha tenido un papel fundamental en los acontecimientos que se han venido produciendo, puesto que es a través de los sistemas normativos como una sociedad inserta los valores por los que quiere regirse en el espacio público.En cuanto elemento de articulación entre hechos y valores, el derecho puede ser tanto un arma de agresión como una herramienta de emancipación puesto que distintos tipos de campos jurídicos dan lugar a la apertura de nuevos ámbitos de actuación.
Tras la crisis financiera subyace una crisis del Estado de derecho cuya construcción se inició tras la Segunda Guerra Mundial.El régimen internacional de derecho opera en sentido inverso al del campo jurídico mercantil, pues en él prevalecen los valores y puntos de vista frente a los intereses.Se basa en una cultura jurídica que creció a partir del entendimiento del sufrimiento humano y desarrolló una constelación transnacional de acciones sociales progresistas (jurídicas, políticas, humanitarias) creadas para minimizarlo.
Para entender cómo se ha producido esta crisis del Estado de derecho o, en otras palabras, cómo este ha sido relegado por otros sistemas legales más afines al beneficio a corto plazo, se expone el mecanismo que ha hecho posible que surja un campo jurídico internacional donde el centro son las relaciones comerciales que hacen abstracción de los factores humanos.Este mecanismo es el derecho mercantil, que se ha instaurado como marco de referencia para las transacciones comerciales internacionales y que es deficitario desde el punto de vista de los valores humanitarios al no tener en cuenta las condiciones extracontractuales en las que se resuelven las relaciones de poder.Se descentra así la actividad económica de la vida humana, para centrarse en un beneficio a corto plazo. Uno de los efectos de potenciar la ley mercantil, frente a otros campos jurídicos que fueran más afines a las necesidades humanas, es que se ha producido una subordinación de los derechos sociales y culturales a los derechos mercantiles.
LA CRISIS FINANCIERA COMO SINTOMA
En las reflexiones de Alain Supiot hallamos una interpretación a la crisis actual como síntoma de una crisis de orden jurídico que ha dado lugar a la eliminación progresiva de los sistemas normativos menos aptos a la satisfacción de las necesidades financieras de los inversores.
En parte, esta crisis surge de ficciones jurídicas que hacen como si la tierra, la moneda y el trabajo fueran mercancías.Se pone a competir a los sistemas legales, lo que desemboca en un «darwinismo normativo».1
Tras las dos guerras mundiales, se abordó desde Occidente la construcción de un Estado de derecho para defender a la población mundial de los intereses que desembocan en el daño colectivo.Tal y como recoge la Declaración Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas de 1948 en su preámbulo,[2] se consideraba esencial el establecimiento de un régimen de derecho «a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión».
La Declaración de Filadelfia,3 incorporada en 1946 a la Constitución de la O.I.T., propone que se dirija la economía desde la política de tal manera que la vida quede en el centro de pp. 13-21 de relaciones ecosociales y cambio global [14 Nº 114 2011, 1 A. Supiot, L’esprit de Philadelphie. La justice sociale face au marché total, Éditions du Seuil, París, 2010, p. 64. 2 Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas [disponible en: http://www.un.org/ es/documents/udhr/;http://daccess-dds-ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/046/82/IMG/NR004682.pdf%5D 3 Declaración de Filadelfia, 1944 [incorporada como anexo a la Constitución de la OIT en 1946. Disponible en: http://www.ilo.org /ilolex/spanish/iloconst.htm#annex]. Declaración de Filadelfia,1944) [texto original: http://www.ilo.org/public/spanish/ century/information_resources/download/phil-es.pdf]
CRISIS DEL ESTADO DE DERECHO: LA ACTIVIDAD ECONOMICA
En ella se afirma que la Paz permanente solo puede basarse en la Justicia Social. En sus aspectos concretos se señalan, entre otras demandas, la no consideración del trabajo como una mercancía y la necesidad de evitar las fluctuaciones económicas y conseguir estabilidad en los precios mundiales de materias y productos primarios.
Así, en dicha Declaración se afirma que «EL TRABAJO NO ES UNA MERCANCIA NI UN ARTICULO DE COMERCIO» (artículo I. a) y, tras el descreimiento de que las fuerzas económicas ciegas (EN REFERENCIA A LA MANO INVISIBLE DE ADAM SMITH) generen una situación de Estabilidad Social, se llega a la conclusión de que es necesario dirigir deliberadamente la Política Nacional e Internacional hacia la Seguridad Económica. (4)
Se ocupa también de señalar la importancia de conservar la estabilidad de los precios mundiales de materias y productos primarios así como de evitar fluctuaciones económicas.
Estas dos inquietudes se recogen en su artículo IV:
«[…] comprendiendo medidas que tiendan a aumentar la producción y el consumo, a evitar fluctuaciones económicas graves, a realizar el progreso económico y social de las regiones en donde exista menor desarrollo, a garantizar mayor estabilidad de los precios mundiales de materias y productos primarios, a fomentar un comercio internacional de alto y constante volumen».
Es reseñable que la Declaración de Filadelfia no es una declaración anticapitalista ni contraria al comercio, sino que está orientada a favorecer el trabajo y el comercio.A pesar de esto, sus demandas suenan revolucionarias al día de hoy, lo que nos da una medida de la evolución regresiva que se ha impuesto en los espacios públicos de discusión.
LA LEX MERCATORIA COMO MECANISMO EXPLICATIVO DE LA CRISIS DEL ESTADO DE DERECHO
Es inevitable preguntarse cómo se ha llegado a la situación actual en la que las normas legales permiten y benefician la actividad económica centrada en el beneficio a corto plazo
Potenciar la ley mercantil frente a otros campos jurídicos más afines a las necesidades humanas ha supuesto la subordinación de los derechos sociales y culturales a los derechos mercantiles 4 [E. Lee, «Orígenes y vigencia de la Declaración de Filadelfia», Revista Internacional del Trabajo, 1994, p. 537 [http://www.ilo.org/public/spanish/century/download/Leeeddy.pdf]
ENSAYO FRENTE A UNA ECONOMIA QUE ATIENDA A LAS NECESIDADES HUMANAS
Como es bien sabido, la actividad de intercambio económico se realiza mediante acuerdos contractuales en los que intervienen las partes contratantes. Sin embargo, en realidad se requiere una parte externa que garantice el cumplimiento de dichos acuerdos. En el sistema internacional, esa parte garante viene representada por la estructura estatal.
Por tanto, la pregunta es ¿cómo han llegado los Estados a permitir que se impongan los intereses del beneficio inmediato frente a los intereses de sus ciudadanos a los que pretenden representar?Esto es, ¿cuál es el mecanismo que ha socavado el Estado de derecho hasta subordinarlo a un orden de ganancia a corto plazo en vez de al principio de justicia social?
LA UNION EUROPEA COMO CAMPO DE ESTUDIO PRIVILEGIADO
Un análisis más detenido sobre el modo en que se ha articulado la competición entre los sistemas legales a nivel mundial puede contribuir a arrojar alguna luz al respecto.El ejemplo particular de la Unión Europea constituye un ámbito de estudio privilegiado, puesto que permite abordar el proceso en un marco de actuación común, por el cual se produce una desterritorialización de la justicia en el ámbito nacional, para reterritorializarla en el de la Unión Europea.
En la política de acercamiento, el proceso regulativo se articula como una competencia entre legislaciones nacionales fundada en tres pilares:
1°) La Legislación de la Unión concebida como estándares básicos de requisitos mínimos;
2°) El reconocimiento de las legislaciones nacionales.
3°) La aceptación de la discriminación inversa (los Estados pueden imponer requisitos más exigentes a sus nacionales).
Puesto que los Estados pueden imponer regulaciones más exigentes a sus productos nacionales pero tienen que aceptar productos extranjeros sujetos a otras regulaciones, que pueden ser eventualmente menos drásticas, se produce una competencia a la baja, en el sentido de que la presión será puesta sobre la desregulación a nivel nacional.Bajo la aparente distinción entre mercado y regulación, el mercado podrá elegir la mejor regulación a la que desea ser sometido, lo que se traduce en la competencia por la mejor legislación, no en términos regulativos, sino mercantiles.5
Este mecanismo por el que se da preeminencia, desde el Estado mismo, a los intereses de las grandes corporaciones transnacionales y los sistemas financieros frente a los de los ciudadanos, explica la forma en que el Estado se desregulariza progresivamente, lo que no implica, en definitiva, sino una re-regulación.
Se trata de una re-regulación puesto que la pérdida del papel central de la acción estatal en algunas áreas (relaciones laborales, bien pp. 13-21 de relaciones ecosociales y cambio global 16 Nº 114 2011, 5 B. de Sousa Santos,
LA GLOBALIZACION DEL DERECHO
Los nuevos caminos de la regulación y la emancipación, (Universidad Nacional de Colombia, UNIBIBLOS, 1998, p. 98. estar social), se puede combinar con el énfasis de la acción estatal en otras áreas (entrenamiento laboral, vigilancia política, ajuste de la política exterior a las operaciones de las empresas transnacionales).6
EL DERECHO MERCANTIL A NIVEL MUNDIAL
La Lex Mercatoria o Derecho Mercantil es básicamente un Derecho Transnacional de los Negocios.Como derecho económico actúa de acuerdo con el motor que promueve su desarrollo, esto es, la internacionalización del capital.Las prácticas transnacionales precisaban ser protegidas jurídicamente, lo que llevó a los Estados a desarrollar un derecho internacional privado.
Entre las características del Derecho Mercantil se encuentran la facilidad con la que permite contratos vinculantes, el énfasis en la seguridad de los contratos y la velocidad de decisión en los litigios.Esto ha revertido en el surgimiento de un nuevo ordenamiento jurídico transnacional. Así, la Lex Mercatoria se extendió enormemente en el periodo del Capitalismo PosFordista, coherente con una tendencia a adecuar estructuras internacionales para la acumulación de capital.
«La nueva lex mercatoria está compuesta por varios elementos, entre los que se encuentran los principios generales del derecho reconocidos por los ordenamientos jurídicos nacionales, las reglas de las organizaciones internacionales, las costumbres y los usos, los contratos tipo y los laudos arbitrales».7Bajo la asunción de que los contratos transnacionales son puramente contractuales, en el sentido de que contienen sus propias reglas de reconocimiento y validación, se infiere que el Derecho Mercantil es apolítico y no necesita hacer referencia a elementos extracontractuales para sustentarse como ordenamiento normativo.Esto conlleva una abstracción indebida de las jerarquías e intercambios desiguales que caracterizan el sistema mundial.
Otra dimensión de las relaciones entre la lex mercatoria y el sistema mundial tiene que ver con las reglas internacionales que regulan la propiedad.Desde el Tratado de Westfalia en 1648, pero de manera mucho más visible a partir de mediados del siglo XIX con el notable incremento de las inversiones extranjeras, los países centrales europeos desplegaron toda una red de tratados a escala global que aseguraran los derechos económicos de sus nacionales en el extranjero.Con estos tratados se abarcaba no sólo la seguridad personal y de la propiedad tangible sino también la de los activos, incluyendo las deudas privadas. [Crisis del Estado de derecho Ensayo 17 6 Ibidem., p. 87. 7 Ibidem., p. 106. Ensayo]De esta manera se creó un campo jurídico interestatal que ha quedado como marco, en el sentido de una estructura jurídica y política, dentro del cual la Lex Mercatoria ha evolucionado en apariencia sin el estorbo de restricciones extracontractuales.
LA PROPUESTA DE ALAIN SUPIOT
Dadas estas tendencias expuestas una de las tareas inmediatas bien podría ser recuperar el Derecho como herramienta de emancipación frente al Derecho como instrumento de agresión.Como ya se ha indicado, en la época de posguerra se consideró necesaria la construcción de un régimen internacional que salvaguardara lo que entonces se consideraron los valores básicos para el sostenimiento de la vida humana de acuerdo al principio de dignidad.El Derecho, en cuanto cristalización de valores, se entendió como un instrumento válido para este fin. Desde el punto de vista legal, Supiot nos recuerda que ya existen mecanismos a los que apelar y que parecen haber caído en el olvido como parte de la campaña ideológica del dogmatismo neoliberal.Su propuesta es recuperar el espíritu que recorre la Declaración de Filadelfia que considera la Economía y las Finanzas como medios al servicio de la humanidad.La perspectiva actual ha sustituido el Espíritu de la Justicia Social como piedra angular de las relaciones económicas por el beneficio a corto plazo.El capital humano está al servicio de la economía, lo que supone una inversión entre los fines y los medios.Se trata de opciones que responden a una determinada escala de valores, y que no son ni pueden ser meramente técnicas. Un factor que ha favorecido la “despolitización” de la economía es la pretensión de cientificidad que se le ha intentado otorgar por medio de su exclusiva organización mediante categorías estadísticas.Este reduccionismo estadístico tiene una esencia normativa que contribuye a la configuración del espacio público. El espacio de discusión queda reducido a las categorías definidas por un método propio que no se explicita y que contribuyen a construir una realidad nueva, la de lo cuantificable. Puede darse una discusión sobre cómo cuantificar y el qué, pero deja fuera todo lo que no se puede atrapar mediante el análisis cuantitativo.Toda medida precisa de un referente para cobrar sentido; la discusión en torno a ese sentido incluye inevitablemente una dimensión dogmática que debería poder ser discutida. Ese juicio de valor es el que queda oculto al no llevar la información estadística en sí misma las modalidades de su discusión. Así, oculta su propio código de valores y se trasviste de una aparente neutralidad que en realidad no puede alcanzar.Por ejemplo, en la deslocalización empresarial, no entran en competencia los productos como se suele argumentar, sino los sistemas normativos. [pp. 13-21 de relaciones ecosociales y cambio global 18 Nº 114 2011, Crisis del Estado de derecho]
La propuesta de Supiot incluye también que el principio de solidaridad sea introducido en el núcleo de las reglas internacionales del comercio, sin embargo, no ofrece una versión elaborada de cómo articular este principio en el comercio internacional.
La única posibilidad abierta ahora mismo sería demostrar que dichas reglas atentan contra los derechos humanos para que las desviaciones del principio de solidaridad pudieran ser sancionadas.
LA DEUDA COMO MECANISMO DE CONSTRUCCION DE LA VIDA SOCIAL Y OTRAS CONSECUENCIAS
El mismo año que se incorporaba la Declaración de Filadelfia a la Constitución de la O.I.T. entraron en vigor los acuerdos de Bretton Woods que configurarían el nuevo sistema económico internacional.Los Estados Unidos emergieron tras la Segunda Guerra Mundial como primera potencia económica. Los acuerdos de Bretton Woods, que comenzaron a aplicarse en 1946, determinaron el marco del sistema económico internacional de posguerra.
En estos acuerdos se decidió la creación del Banco Mundial (B.M.) y del Fondo Monetario Internacional (F.M.I.) así como el uso del dólar como moneda internacional.Con la quiebra del sistema de Bretton Woods, en la década de los años setenta del siglo pasado, se puso fin al sistema de tipos cambiarios estables y el valor de las monedas empezó a fluctuar.
Al abandonarse el patrón divisa-oro, se desvinculó la emisión de papel moneda de las reservas de oro y los recursos productivos del país.
Como consecuencia, se independizó el sistema monetario de la creación de riqueza, lo que derivó en un endeudamiento generalizado y la deuda devino en un mecanismo de construcción de la vida social.
Esta es la génesis de la reducción de las inversiones sociales que se da en la actualidad. Admitir el nivel de cambio como sistema de flotación mundial puede considerarse como un sistema que, en definitiva, desemboca en una reducción de las inversiones sociales, pues hasta entonces el dinero pertenecía a la capacidad de trabajo y ahora al endeudamiento.
A raíz de la crisis financiera que se hizo visible en 2008, sectores progresistas interpretaron que se abría una nueva «estructura de oportunidad política»,8 para una reordenación [Ensayo 19 8 S. Tarrow,] El poder en movimiento: los movimientos sociales, la acción colectiva y la política, Alianza, Madrid, 1997.]
Ya existen mecanismos a los que apelar que parecen haber caído en el olvido como parte de la campaña ideológica del dogmatismo neoliberal [Ensayo 9 M. Etxezarreta, «No puede ser de otra manera», Público, 20/05/11. 10 A. Pérez Orozco, Amenaza tormenta: la crisis de los cuidados y la reorganización del sistema económico, 2006, p. 22. [http://cdd.emakumeak.org/ficheros/0000/0378/amaia_perez._AMENAZA_TORMENTA_LA_CRISIS_DE_LOS_CUIDADOS_Y_LA.pdf ]. de la economía, ante la evidencia de que el mercado era incapaz de regularse a sí mismo.
Sin embargo, la financiación de los bancos con dinero público, lejos de contener las ambiciones especulativas, parece haberlas potenciado hasta el punto que, tres años después, el sistema financiero ha salido reforzado y, con el apoyo de las agencias de calificación, se ha convertido en práctica abierta la especulación con la deuda externa de los Estados, que acaba desestabilizándolos mientras el F.M.I. les da instrucciones sobre los recortes que se deben hacer a los derechos sociales.
La desvinculación de la economía y la política llevada a sus últimos extremos explica en gran medida la crisis financiera, por lo que tendría sentido buscar formas de salida de la misma que revinculen la economía y la política.Hasta ahora, las respuestas que se están ensayando son de dos tipos.
1°) Por un lado, está el caso de Islandia y su negativa a pagar deudas que no corresponden a la población, y donde se ha logrado llevar a juicio a los responsables de la ruina del país y obligado a responder a los culpables con su propio patrimonio.
2°) Desde la Unión Europea y el F.M.I. la respuesta que se ensaya es imponer recortes a las condiciones de los trabajadores para que las entidades privadas recuperen sus beneficios, es decir, «no son errores, son opciones estratégicas que rescatan los intereses de los poderosos a costa de las clases populares».9
El debate de fondo que recorre propuestas como la de Supiot es hasta qué punto es posible buscar una salida a la crisis desde el capitalismo o fuera del capitalismo.
Como nos advierte Amaia Pérez Orozco, el conflicto entre el capital y la vida es mucho más agudo en el neoliberalismo, pero en el keynesianismo también existía, por lo que habríamos de estar alerta para evitar un repliegue a momentos anteriores.
Desde su punto de vista, «no se trata de recuperar el pleno empleo, porque este nunca ha existido, sino que se ha basado siempre en exclusiones múltiples: la apropiación de los trabajos gratuitos de las mujeres, el expolio de la naturaleza y la explotación de países no occidentales».10
En el contexto de cambios que caracteriza una crisis, acaso merezca la pena apostar por construir modelos que contemplen la solución a problemas que con anterioridad estaban invisibilizados o que no eran considerados parte del sistema económico.
Una de las grandes aportaciones de Supiot es que ayuda a descomponer “la crisis” en partes más pequeñas, lo que la hace más manejable, al menos teóricamente.
Desde distintas perspectivas se señala la multidimensionalidad de la crisis. Si Supiot señala la crisis del Estado de derecho, otras perspectivas nos muestran cómo la crisis financiera es de relaciones ecosociales y cambio global.
CRISIS DEL ESTADO DE DERECHO SECUENCIA O AGRAVANTE DE OTRAS CRISIS, COMO LA ECOLOGICA, LA ALIMENTARIA O LA DE LOS CUIDADOS
Todas estas perspectivas apuntan de forma más o menos directa a una crisis de valores.Descomponer la crisis y desentrañar los mecanismos que la han hecho posible o la sustentan cobra importancia cuando se descubre que la crisis, además, no es un problema de primer orden para el capitalismo.Las crisis económicas no desgastan necesariamente el sistema capitalista, pues son acontecimientos cíclicos mediante los que entran en competición los elementos económicos de un sector, dando lugar a la “supervivencia de los más fuertes”.
Las empresas y entidades financieras que sobreviven aumentan sus ganancias, lo que indica que lo que se está dando es un darwinismo financiero que elige las entidades financieras más fuertes, tal y como ya ocurrió en el mundo de la informática con la burbuja del año 2000.Se va instaurando la conciencia de que estamos en un punto de inflexión histórico que puede inaugurar una nueva etapa del capitalismo de la que acaso salga reforzado.Sería interesante, por tanto, que las perspectivas económicas críticas establecieran un diálogo entre sí que las refuerce mutuamente, de tal manera que se pueda ofrecer un discurso fuerte que diluya la confusión teórica y permita generar expectativas creíbles de cambio. [11 C. Carrasco, «Mujeres, sostenibilidad y deuda social», Revista de Educación, número extraordinario, Educar para el desarrollo sostenible, 2009, pp, 169-191 [disponible en http://www.revistaeducacion.mec.es/re2009/re2009_08.pdf%5D Ensay]
Propuestas de Alain Supiot, quien nos recuerda que, desde el punto de vista legal, ya existen mecanismos a los que apelar y que parecen haber caído en el olvido como parte de la campaña ideológica del dogmatismo neoliberal.Su propuesta es recuperar el espíritu que recorre la Declaración de Filadelfia que considera la economía y las finanzas como medios al servicio de la humanidad.La crisis financiera que se desencadenó en el verano de 2008 está relacionada con un sistema económico que tiene como motor el beneficio a corto plazo.En este aspecto, de lo que se está hablando, en definitiva, es de los fines últimos que guían la actividad económica, es decir, de un sistema de valores.
El Derecho, en cuanto cristalizador de valores, ha tenido un papel fundamental en los acontecimientos que se han venido produciendo, puesto que es a través de los sistemas normativos como una sociedad inserta los valores por los que quiere regirse en el espacio público.En cuanto elemento de articulación entre hechos y valores, el derecho puede ser tanto un arma de agresión como una herramienta de emancipación puesto que distintos tipos de campos jurídicos dan lugar a la apertura de nuevos ámbitos de actuación.Tras la crisis financiera subyace una crisis del Estado de derecho cuya construcción se inició tras la Segunda Guerra Mundial.
El régimen internacional de derecho opera en sentido inverso al del campo jurídico mercantil, pues en él prevalecen los valores y puntos de vista frente a los intereses.Se basa en una cultura jurídica que creció a partir del entendimiento del sufrimiento humano y desarrolló una constelación transnacional de acciones sociales progresistas (jurídicas, políticas, humanitarias) creadas para minimizarlo.Para entender cómo se ha producido esta crisis del Estado de derecho o, en otras palabras, cómo este ha sido relegado por otros sistemas legales más afines al beneficio a corto plazo, se expone el mecanismo que ha hecho posible que surja un campo jurídico internacional donde el centro son las relaciones comerciales que hacen abstracción de los factores humanos.
Este mecanismo es el derecho mercantil, que se ha instaurado como marco de referencia para las transacciones comerciales internacionales y que es deficitario desde el punto de vista de los valores humanitarios al no tener en cuenta las condiciones extracontractuales en las que se resuelven las relaciones de poder.
Se descentra así la actividad económica de la vida humana, para centrarse en un beneficio a corto plazo.Uno de los efectos de potenciar la ley mercantil, frente a otros campos jurídicos que fueran más afines a las necesidades humanas, es que se ha producido una subordinación de los derechos sociales y culturales a los derechos mercantiles.
CRISIS DEL ESTADO DE DERECHO LA ACTIVIDAD ECONOMICA
En ella se afirma que la paz permanente solo puede basarse en la justicia social. En sus aspectos concretos se señalan, entre otras demandas, la no consideración del trabajo como una mercancía y la necesidad de evitar las fluctuaciones económicas y conseguir estabilidad en los precios mundiales de materias y productos primarios.
Así, en dicha Declaración se afirma que «el trabajo no es una mercancía ni un artículo de comercio» (artículo I. a) y, tras el descreimiento de que las fuerzas económicas ciegas (en referencia a la mano invisible de Adam Smith) generen una situación de estabilidad social, se llega a la conclusión de que es necesario dirigir deliberadamente la política nacional e internacional hacia la seguridad económica.4Se ocupa también de señalar la importancia de conservar la estabilidad de los precios mundiales de materias y productos primarios así como de evitar fluctuaciones económicas.Estas dos inquietudes se recogen en su artículo IV: «[…] comprendiendo medidas que tiendan a aumentar la producción y el consumo, a evitar fluctuaciones económicas graves, a realizar el progreso económico y social de las regiones en donde exista menor desarrollo, a garantizar mayor estabilidad de los precios mundiales de materias y productos primarios, a fomentar un comercio internacional de alto y constante volumen».
ES RESEÑABLE QUE LA DECLARACION DE FILADELFIA NO ES UNA DECLARACION ANTICAPITALISTA NI CONTRARIA AL COMERCIO, SINO QUE ESTA ORIENTADA A FAVORECER EL TRABAJO Y EL COMERCIO. A PESAR DE ESTO, SUS DEMANDAS SUENAN REVOLUCIONARIAS AL DIA DE HOY, LO QUE NOS DA UNA MEDIDA DE LA EVOLUCION REGRESIVA QUE SE HA IMPUESTO EN LOS ESPACIOS PUBLICOS DE DISCUSION.
LA LEX MERCATORIA COMO MECANISMO EXPLICATIVO DE LA CRISIS DEL ESTADO DE DERECHO
Es inevitable preguntarse cómo se ha llegado a la situación actual en la que las normas legales permiten y benefician la actividad económica centrada en el beneficio a corto plazo
Potenciar la ley mercantil frente a otros campos jurídicos más afines a las necesidades humanas ha supuesto la subordinación de los derechos sociales y culturales a los derechos mercantiles 4 [E. Lee, «Orígenes y vigencia de la Declaración de Filadelfia», Revista Internacional del Trabajo, 1994, p. 537 [http://www.ilo.org/public/spanish/century/download/Leeeddy.pdf]
ENSAYO FRENTE A UNA ECONOMIA QUE ATIENDA A LAS NECESIDADES HUMANAS
Como es bien sabido, la actividad de intercambio económico se realiza mediante acuerdos contractuales en los que intervienen las partes contratantes. Sin embargo, en realidad se requiere una parte externa que garantice el cumplimiento de dichos acuerdos. En el sistema internacional, esa parte garante viene representada por la estructura estatal.
Por tanto, la pregunta es ¿cómo han llegado los Estados a permitir que se impongan los intereses del beneficio inmediato frente a los intereses de sus ciudadanos a los que pretenden representar?
Esto es, ¿cuál es el mecanismo que ha socavado el Estado de derecho hasta subordinarlo a un orden de ganancia a corto plazo en vez de al principio de justicia social?
LA UNION EUROPEA COMO CAMPO DE ESTUDIO PRIVILEGIADO
Un análisis más detenido sobre el modo en que se ha articulado la competición entre los sistemas legales a nivel mundial puede contribuir a arrojar alguna luz al respecto.
El ejemplo particular de la Unión Europea constituye un ámbito de estudio privilegiado, puesto que permite abordar el proceso en un marco de actuación común, por el cual se produce una desterritorialización de la justicia en el ámbito nacional, para reterritorializarla en el de la Unión Europea.
En la política de acercamiento, el proceso regulativo se articula como una competencia entre legislaciones nacionales fundada en tres pilares:
1°) La legislación de la Unión concebida como estándares básicos de requisitos mínimos.
2°) El reconocimiento de las legislaciones nacionales.
3°) La aceptación de la discriminación inversa (los Estados pueden imponer requisitos más exigentes a sus nacionales).
Puesto que los Estados pueden imponer regulaciones más exigentes a sus productos nacionales pero tienen que aceptar productos extranjeros sujetos a otras regulaciones, que pueden ser eventualmente menos drásticas, se produce una competencia a la baja, en el sentido de que la presión será puesta sobre la desregulación a nivel nacional.
Bajo la aparente distinción entre mercado y regulación, el mercado podrá elegir la mejor regulación a la que desea ser sometido, lo que se traduce en la competencia por la mejor legislación, no en términos regulativos, sino mercantiles.5
Este mecanismo por el que se da preeminencia, desde el Estado mismo, a los intereses de las grandes corporaciones transnacionales y los sistemas financieros frente a los de los ciudadanos, explica la forma en que el Estado se desregulariza progresivamente, lo que no implica, en definitiva, sino una re-regulación.
Se trata de una re-regulación puesto que la pérdida del papel central de la acción estatal en algunas áreas (relaciones laborales, bienpp. 13-21 de relaciones ecosociales y cambio global 16 Nº 114 2011, 5 B. de Sousa Santos,
LA GLOBALIZACION DEL DERECHO
Los nuevos caminos de la regulación y la emancipación, (Universidad Nacional de Colombia, UNIBIBLOS, 1998, p. 98. estar social), se puede combinar con el énfasis de la acción estatal en otras áreas (entrenamiento laboral, vigilancia política, ajuste de la política exterior a las operaciones de las empresas transnacionales).6
EL DERECHO MERCANTIL A NIVEL MUNDIAL
La lex mercatoria o derecho mercantil es básicamente un derecho transnacional de los negocios.Como derecho económico actúa de acuerdo con el motor que promueve su desarrollo, esto es, la internacionalización del capital.Las prácticas transnacionales precisaban ser protegidas jurídicamente, lo que llevó a los Estados a desarrollar un derecho internacional privado.Entre las características del derecho mercantil se encuentran la facilidad con la que permite contratos vinculantes, el énfasis en la seguridad de los contratos y la velocidad de decisión en los litigios. Esto ha revertido en el surgimiento de un nuevo ordenamiento jurídico transnacional. Así, la lex mercatoria se extendió enormemente en el periodo del capitalismo posfordista, coherente con una tendencia a adecuar estructuras internacionales para la acumulación de capital.
«La nueva lex mercatoria está compuesta por varios elementos, entre los que se encuentran los principios generales del derecho reconocidos por los ordenamientos jurídicos nacionales, las reglas de las organizaciones internacionales, las costumbres y los usos, los contratos tipo y los laudos arbitrales».7Bajo la asunción de que los contratos transnacionales son puramente contractuales, en el sentido de que contienen sus propias reglas de reconocimiento y validación, se infiere que el derecho mercantil es apolítico y no necesita hacer referencia a elementos extracontractuales para sustentarse como ordenamiento normativo.Esto conlleva una abstracción indebida de las jerarquías e intercambios desiguales que caracterizan el sistema mundial.
Otra dimensión de las relaciones entre la Lex Mercatoria y el sistema mundial tiene que ver con las reglas internacionales que regulan la propiedad.Desde el Tratado de Westfalia en 1648, pero de manera mucho más visible a partir de mediados del siglo XIX con el notable incremento de las inversiones extranjeras, los países centrales europeos desplegaron toda una red de tratados a escala global que aseguraran los derechos económicos de sus nacionales en el extranjero.Con estos tratados se abarcaba no sólo la seguridad personal y de la propiedad tangible sino también la de los activos, incluyendo las deudas privadas. [Crisis del Estado de derecho Ensayo 17 6 Ibidem., p. 87. 7 Ibidem., p. 106. Ensayo]De esta manera se creó un campo jurídico interestatal que ha quedado como marco, en el sentido de una estructura jurídica y política, dentro del cual la lex mercatoria ha evolucionado en apariencia sin el estorbo de restricciones extracontractuales.